Antonio García, cuyo nombre real es Eliécer Herlinto Chamorro Acosta y máximo comandante del ELN, negó rotundamente cualquier vinculación de su organización con el narcotráfico, al tiempo que reafirmó la apertura del grupo a una comisión de verificación independiente. En una entrevista publicada por la Delegación del ELN en las negociaciones de paz, García detalló las acciones de erradicación de cultivos de coca en Arauca junto a comunidades locales, sin recursos estatales, y cuestionó las acusaciones en medio de un informe de inteligencia militar del Batallón de Inteligencia Militar 8 en Yopal, Casanare, revelado por la revista Cambio, que desde febrero y marzo de 2022 detalla nexos del ELN con laboratorios de procesamiento de cocaína en una isla de Brasil y estados venezolanos como Anzoátegui, Bolívar y Puerto Páez, así como alianzas con la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), el Cartel de los Soles y el Cartel de Sinaloa, con envíos hacia Surinam, México y Centroamérica.
El informe militar describe cómo líderes del ELN como Gustavo Aníbal Giraldo, alias Pablito, el negociador principal; Arturo Archila Rincón, alias Raúl o Nacho; Gerly Sánchez Villamizar, alias Mono Gerly, y El Piloto, gestionaban el procesamiento de clorhidrato de cocaína y pasta base, con almacenamiento en pistas clandestinas de Puerto Páez y envíos en vehículos de lujo, además del uso de casas de cambio en Bogotá y Cúcuta para introducir dinero ilícito en el sistema financiero colombiano. Estas revelaciones surgen en el contexto de las negociaciones con el Gobierno de Gustavo Petro, iniciadas en agosto de 2022, que otorgaron estatus político al ELN, suspendieron órdenes de captura contra sus líderes y detuvieron acciones militares ofensivas, mientras el grupo insiste en su oposición histórica a la extensión de cultivos, su producción y comercialización.
Negación categórica y propuesta de verificación
García enfatizó que el ELN solo cobra un impuesto al comprador de droga, similar a una política tributaria aplicada a otras ramas de la economía, sin lucrarse directamente del negocio, y criticó la inacción de los gobiernos colombianos frente a las finanzas del narcotráfico. A pesar de las evidencias presentadas por inteligencia militar sobre la estructuración de un brazo narcotraficante del ELN con apoyo venezolano y alianzas internacionales, el líder guerrillero defendió la ética moral del grupo y su tranquilidad ante las acusaciones.
“Tanto las agencias norteamericanas, la DEA, la CIA, el FBI, las agencias de inteligencia de las fuerzas militares colombianas, de la policía, saben, tienen información suficiente, que el ELN no tiene que ver nada con el narcotráfico. Tienen información. Además, todas las acusaciones son con base en mentiras y en suposiciones”
Antonio García, máximo comandante del ELN
“El ELN siempre ha estado tranquilo, que no debe nada ni teme nada frente a estas acusaciones. ¿Por qué nos atacan? Efectivamente, porque el ELN tiene un acumulado ético y moral en ese campo que no lo tiene casi nadie en Colombia (…) El ELN siempre se opuso a la extensión de cultivos, se opuso a la comercialización y a la producción”
Antonio García, máximo comandante del ELN
“Estamos dispuestos a enfrentarla porque no tenemos ninguna deuda con nadie. No tenemos cultivos, no tenemos laboratorios, menos pistas, menos rutas, ni comercializamos en el país ni en el exterior (…) lo único que hacemos es cobrar un impuesto al comprador, como hacemos con otras ramas de la economía: se cobra un impuesto, como lo hace cualquier gobierno, es una política tributaria, pero no nos lucramos del negocio del narcotráfico”
Antonio García, máximo comandante del ELN
En Arauca, el ELN participó activamente en la erradicación de cultivos junto a las comunidades locales, un hecho que García destaca como prueba de su compromiso, aunque el informe militar apunta a una red más amplia de actividades ilícitas que complican el proceso de paz en curso con el Gobierno Petro.















