El exalcalde de Medellín, Daniel Quintero, reapareció en la escena política este martes 20 de enero desde una estación de servicio en el barrio Normandía, en la localidad de Engativá al occidente de Bogotá, donde grabó un video que difundió en redes sociales para anunciar el reinicio de su campaña presidencial. En su mensaje, propuso reducir drásticamente el precio de la gasolina a 12.000 pesos por galón, una medida dirigida especialmente a los trabajadores afectados por el alto costo de vida y las constantes alzas en los combustibles.
Esta iniciativa de Quintero busca una rebaja cercana a los 4.000 pesos por galón en comparación con el precio actual en Bogotá, que se ubica en 15.900 pesos. Coincide con el anuncio reciente del Gobierno nacional de una reducción de 300 pesos por galón a partir de febrero, gracias a la mejora en el Fondo de Estabilización de los Precios de los Combustibles, aunque esta medida oficial responde al cierre de un déficit en el fondo y no a motivaciones electorales, según ha insistido el Ejecutivo.
Quinta propuesta de su plataforma y desafíos legales
La sugerencia de Quintero representa la quinta propuesta de su plataforma de gobierno y se enmarca en un contexto donde su candidatura presidencial aún está pendiente de revisión por parte del Consejo Nacional Electoral y el Consejo de Estado. Políticamente cercano al presidente Gustavo Petro, el exmandatario paisa aprovecha el descontento social por los precios de los hidrocarburos para relanzar su aspiración, en un día marcado también por la noticia de que la Fiscalía imputará cargos por corrupción a Juan David Palacio Cardona, exdirector del Área Metropolitana del Valle de Aburrá.
«Desde aquí reinicio nuestra campaña a la presidencia de la República, gasolina a precio de patria pa’ los que camellan, 12.000 por galón»
Daniel Quintero, exalcalde de Medellín
Con este anuncio, Quintero busca reconectar con las bases populares en medio de un panorama económico tenso, donde las familias y transportadores claman por alivio en el bolsillo, mientras el Gobierno defiende sus ajustes como técnicos y no políticos, dejando en el aire el impacto real de tales promesas en el debate electoral que se avecina.















