Gasolina corriente baja 300 pesos por galón desde el 1 de febrero en Colombia

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El Ministerio de Hacienda confirmó que a partir del 1 de febrero la gasolina corriente en Colombia experimentará una reducción de 300 pesos por galón en todas las estaciones de servicio del país, una medida impulsada por la convergencia de variables macroeconómicas favorables como la caída del dólar y del precio del petróleo, junto con avances en el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC). Esta decisión, respaldada por el presidente Gustavo Petro y analizada por José Ignacio López, presidente de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif), representa un giro significativo tras varios meses de incrementos consecutivos en los precios de los combustibles.

La baja se debe principalmente a la disminución del 17 por ciento en el valor del dólar en los últimos 12 meses, que pasó de alrededor de 4.400 a 3.700 pesos, combinada con una reducción del 23 por ciento en el precio del petróleo, que ahora se sitúa en aproximadamente 62 dólares por barril. Estos factores han permitido corregir un desajuste donde el precio interno de la gasolina superaba la referencia internacional, facilitando el ajuste en el FEPC, que cubre la diferencia entre los precios internacionales y los internos, y que ha avanzado en el cierre de su déficit.

Alivio temporal con riesgos de reversión

Esta reducción ofrece un alivio parcial a los hogares y al sector transporte, que han resentido los incrementos previos, aunque el precio del diésel no se ajustará en la misma proporción. Según Anif, el sobreprecio de la gasolina había estado compensando el déficit en el diésel, pero ahora la mejora en las variables externas permite este equilibrio. Sin embargo, expertos advierten que la tendencia podría revertirse ante una depreciación del peso, un repunte en el petróleo o un deterioro en el FEPC.

De esta manera, los colombianos verán reflejado este cambio en los surtidores desde el próximo 1 de febrero, en un contexto de estabilización económica que podría marcar un respiro en los costos cotidianos, aunque la volatilidad global mantiene la incertidumbre sobre su sostenibilidad.

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