El Juzgado 58 Penal del Circuito de Bogotá rechazó la solicitud de preclusión presentada por la Fiscalía General de la Nación y ordenó continuar la investigación sobre la muerte de la teniente Lina Maritza Zapata, ocurrida hace más de veinte años en la Escuela de Cadetes General Santander, así como sus posibles vínculos con la presunta red de favores sexuales conocida como Comunidad del Anillo en la Policía Nacional. Este fallo judicial, emitido recientemente, critica las omisiones de la Fiscalía, que no consideró elementos clave ni escuchó a las víctimas y familiares, en un caso que está próximo a prescribir sin avances significativos en la línea de homicidio.
La teniente Zapata, nacida en Marsella, Risaralda, y única mujer de la región en ingresar a la institución policial, fue hallada sin vida en las instalaciones de la Escuela de Cadetes con una herida de bala, bajo la hipótesis inicial de suicidio. Sin embargo, análisis forenses citados por la revista Semana revelan inconsistencias graves, como la ausencia de rastros de pólvora en su mano, lesiones no coincidentes con un disparo autoinfligido y sus proyectos personales que contradecían cualquier indicio de suicidio. Además, se denunciaron irregularidades como la participación de un perito afín a la institución, la modificación del escenario del crimen y el movimiento de objetos, lo que ha alimentado las sospechas de encubrimiento.
La sombra de la Comunidad del Anillo
El fallo judicial reactiva las pesquisas sobre la posible conexión de Zapata con la Comunidad del Anillo, una red de prostitución y favores sexuales dentro de la Policía Nacional que involucraba catálogos de cadetes ofrecidos a oficiales y congresistas, y que ya ha llevado a la condena de dos coroneles. Este contexto, combinado con las dudas sobre la muerte de la oficial risaraldense, obliga ahora a la Fiscalía a retomar el caso en un momento crítico, cuando el tiempo transcurrido amenaza con cerrar definitivamente la puerta a la verdad.
«Obviamente, las víctimas nos vamos a oponer porque consideramos que existen elementos materiales probatorios suficientes para continuar con una investigación; igualmente, el caso está próximo a prescribir y, lamentablemente, se ha dejado pasar mucho sin tomar ninguna decisión».
Jesús Vergara, abogado de la familia
La decisión del juzgado representa un impulso vital para esclarecer las circunstancias de la muerte de Lina Maritza Zapata y desentrañar las ramificaciones de la presunta red de abusos en la Policía, ofreciendo esperanza a sus familiares tras dos décadas de impunidad y silencio institucional.















