Petro otorga nacionalidad colombiana a Jorge Glas y solicita su traslado desde Guayaquil, Ecuador

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El presidente de Colombia, Gustavo Petro, concedió la nacionalidad colombiana a Jorge Glas, exvicepresidente de Ecuador durante el período 2013-2017, en septiembre de 2025, y solicitó formalmente su traslado desde prisiones en Quito y Guayaquil por motivos humanitarios y jurídicos. Esta decisión, anunciada por Petro en redes sociales, fue rechazada por el gobierno ecuatoriano liderado por Daniel Noboa, lo que presuntamente desencadenó una disputa arancelaria entre ambos países en la segunda mitad de enero de 2026, profundizando las tensiones bilaterales que ya llevaban dos años sin que la comisión binacional se reúna.

Glas, nacido en 1969 en Guayaquil y ingeniero eléctrico de profesión, acumula múltiples condenas por corrupción: seis años de prisión en diciembre de 2017 por cohecho en el caso Odebrecht, ocho años en abril de 2020 por el caso Sobornos y trece años en junio de 2025 por malversación de fondos destinados a la reconstrucción tras el terremoto de 2016. Su trayectoria política incluyó la vicepresidencia bajo los gobiernos de Rafael Correa y Lenín Moreno, hasta que solicitó asilo en la embajada de México en diciembre de 2023, para ser detenido en abril de 2024 tras una irrupción policial. En enero de 2025, fue evacuado de la prisión La Roca en Guayaquil por un presunto intento de asesinato.

Defensa legal y reclamos humanitarios

La defensa de Glas ha pedido su traslado a un hospital y ha acudido a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, mientras organismos de derechos humanos siguen de cerca el caso y exigen garantías para su integridad física. Esta concesión de nacionalidad por parte de Petro busca argumentar razones humanitarias y jurídicas ante las condiciones de detención del exvicepresidente ecuatoriano.

«Jorge Glas debe ser liberado. Su propio estado físico demuestra que sufre de tortura psicológica»

Gustavo Petro, presidente de Colombia

El rechazo ecuatoriano no solo frustra el traslado, sino que agrava el conflicto comercial con la disputa arancelaria de enero de 2026, en un contexto de crecientes fricciones diplomáticas entre Colombia y Ecuador que afectan la relación bilateral en un momento delicado para ambos países.

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