Guillermo Rivera Chávez, condenado a 28 años y seis meses de prisión por el secuestro de dos canadienses en Cali, confesó haber recibido la orden de matarlos una vez vaciadas sus cuentas bancarias, pero decidió liberarlos cerca del bulevar de la ciudad. El crimen ocurrió a inicios de 2024 en barrios como Granada, un hotel en el centro, un motel y el mencionado bulevar, donde una red criminal reclutó mujeres a través de Tinder para atraer a las víctimas, quienes eran turistas en un crucero por el Pacífico en busca de encuentros sexuales. Natalie y Nicole contactaron a las víctimas, las aislaron en el motel, utilizaron reconocimiento facial para forzar transferencias bancarias y compraron bienes en el centro de Cali, todo bajo las instrucciones de Alexander Krillin, cabecilla en Estados Unidos, y dos venezolanos implicados.
Las víctimas entregaron 15.000 dólares en transferencias directas, dejando saldos de 18.000 dólares en una cuenta y 64.000 en otra, con lo que la banda adquirió cinco iPhone 15 y 80 millones de pesos en oro. El botín prometido ascendía a 300 millones de pesos, distribuidos en 60 millones por cada uno de los cinco implicados. Rivera Chávez, quien portaba un revólver calibre 38, retuvo a las mujeres mientras exigía las transacciones, y un conductor de Uber las transportó sin saberlo, recibiendo 40.000 pesos por el servicio.
La confesión desde la cárcel de Jamundí
En una entrevista con el programa Más allá del Silencio, transmitida desde la cárcel de Jamundí, Rivera Chávez detalló el modus operandi de la red que aún opera en Cali y Medellín con métodos similares. Admitió que Natalie era la encargada de dialogar vía Tinder con el estadounidense receptor de los 15.000 dólares, reportando todas las transacciones a Alexander Krillin en Estados Unidos. El condenado, quien ahora estudia en prisión para obtener beneficios judiciales, lamentó cómo un intento de hurto se convirtió en secuestro.
“Ya habían dado la orden de que terminaban de vaciar las cuentas, había que matarlos”
Guillermo Rivera Chávez, condenado
“Yo les digo, si ustedes me colaboran, yo les colaboro, yo me los voy a llevar, pero si ustedes me hacen cualquier mueca, yo los detono”
Guillermo Rivera Chávez, condenado
“Natalie era la Tinder, la que dialogaba con el estadounidense al que le hicieron las transferencias de los 15.000 dólares. Ella le ponía todas las transacciones al señor Alexander Krillin allá en Estados Unidos”
Guillermo Rivera Chávez, condenado
Rivera Chávez describió el caso como “una maraña para todo”, expresando arrepentimiento por cómo escaló el delito. Las autoridades capturaron a los implicados tras el rescate de las víctimas, pero el testimonio revela que la organización criminal persiste, utilizando aplicaciones de citas para perpetrar secuestros exprés y extorsiones financieras contra turistas desprevenidos.















