Estudio Unal calcula 1.100 muertes anuales por dióxido de nitrógeno en Bogotá

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Un estudio realizado por la Universidad Nacional de Colombia, liderado por la magíster en Ingeniería Ambiental Mónica Tatiana Herrera Escalante, revela que el dióxido de nitrógeno provoca más de 1.100 muertes anuales evitables en Bogotá, con datos analizados entre 2013 y 2023 en localidades como Kennedy, Engativá, Suba, Bosa y Ciudad Bolívar. La investigación integra registros de la Red de Monitoreo de Calidad del Aire, modelos de dispersión de contaminantes y el software de evaluación de impacto en salud de la Organización Mundial de la Salud, destacando la exposición crónica a este gas proveniente principalmente de los escapes de vehículos e industrias, incluso por debajo de los límites normativos colombianos.

Entre 2013 y 2023 se registraron 2.938 días con niveles peligrosos de dióxido de nitrógeno, incluyendo rachas de hasta 87 días consecutivos, lo que representa el 4,3% de las muertes naturales en adultos mayores de 30 años, el 12% de las fallecimientos por infecciones respiratorias agudas y el 6,3% por enfermedad pulmonar obstructiva crónica. En la localidad de Kennedy, por ejemplo, se atribuyen 3.187 muertes entre 2013 y 2019 solo a este contaminante, con una mayor vulnerabilidad observada en mujeres.

Lecciones de la pandemia y proyecciones futuras

Durante el confinamiento por la pandemia de covid-19, las concentraciones de dióxido de nitrógeno cayeron hasta un 58%, confirmando la relación causal con el tráfico vehicular, del cual el 63% de las emisiones provienen del diésel. Simulaciones del estudio indican que prohibir el diésel salvaría 1.500 vidas al año, al reducir las emisiones en un 65% y los días de aire peligroso de 326 a solo uno, mientras que una transición completa a transporte eléctrico o gas natural eliminaría por completo las muertes atribuibles y reduciría las concentraciones en un 77%.

El análisis también aborda el ozono, cuyo impacto se acentuó en enfermedades cardiovasculares durante los picos de 2016 y 2020, subrayando una emergencia silenciosa en la capital. Este hallazgo urge acciones inmediatas para mitigar la contaminación vehicular, principal fuente del problema, y proteger la salud pública en las zonas más afectadas de Bogotá.

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