La banda criminal venezolana Tren de Aragua mantiene operaciones en Bogotá bajo una estructura jerárquica liderada a nivel internacional por Héctor Rusthenford Guerrero Flores, conocido como alias Niño Guerrero, desde Venezuela, y en Colombia por Giovanny San Vicente Mosquera Serrano, alias Giovanny o Viejo, quien permanece prófugo. En las últimas acciones, la Policía Metropolitana de Bogotá capturó a cabecillas zonales en las localidades de Chapinero, Kennedy y en el área de finanzas, identificados como alias Chacón en Chapinero, alias Shaquil o Shaquille en Kennedy, y alias Erik como jefe de finanzas nacionales en la capital. Estos líderes locales están vinculados a la explosión de una granada en Santa Fe el pasado 22 de enero, que dejó un muerto y 14 heridos.
La organización, de origen venezolano y con epicentro previo en la cárcel de Tocorón, opera mediante un modelo jerárquico descentralizado similar a una franquicia criminal, que otorga autonomía a las células locales pero bajo mando superior. Sus actividades incluyen extorsiones a comerciantes, residentes y migrantes, homicidios selectivos, tráfico de drogas, microtráfico y control territorial mediante violencia, como parte de su expansión transnacional para dominar economías ilegales. Las líneas de investigación atribuyen directamente la explosión de Santa Fe a esta banda, en un contexto donde alias Luis Maracucho, un líder regional previamente caído, habría estado señalado en ese atentado, con su rol ahora ocupado por un sucesor.
Capturas y desafío para las autoridades
Las capturas de los cabecillas zonales representan un golpe a la estructura en Bogotá, pero destacan el desafío para las autoridades por la capacidad de reorganización de Tren de Aragua y su influencia incluso desde cárceles. La Policía Metropolitana de Bogotá, en coordinación con la Policía Nacional de Colombia y el Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela, continúa las investigaciones para desmantelar esta red que consolida su presencia en localidades como Santa Fe, Chapinero y Kennedy.
Este caso subraya la persistencia de la banda en su modelo de sucesión rápida de roles tras las detenciones, manteniendo el control de actividades ilícitas en la capital colombiana.















