Henry Gómez, un mesero de 75 años conocido como ‘Rochy’ y quien trabajaba desde hace años en el bar Troya, murió la noche del 22 de enero en un atentado con granada perpetrado frente al establecimiento ubicado en la carrera 16A entre calles 23 y 24, en el barrio Santa Fe de la localidad Los Mártires, en el centro de Bogotá. El ataque ocurrió pasadas las 9:00 p.m., cuando dos hombres en motocicleta lanzaron el explosivo hacia el bar, donde Gómez y otras víctimas conversaban en la entrada a la espera de clientes que solía invitar amablemente a los transeúntes.
El saldo de la explosión dejó un muerto y 13 heridos, uno de ellos en estado grave que fue intervenido quirúrgicamente por esquirlas en la cabeza y la espalda, según confirmó su esposa. Las autoridades, lideradas por el general Giovanni Cristancho, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, investigan el hecho como un posible ajuste de cuentas relacionado con microtráfico o extorsión, preliminarmente atribuido a alias ‘Maracucho’, presunto miembro del Tren de Aragua.
Hipótesis de extorsión en zona conflictiva
Los dueños del bar Troya habían recibido una llamada extorsiva ocho meses atrás, para la cual contaron con acompañamiento policial, lo que refuerza la hipótesis de motivaciones criminales. La revelación de la identidad de la víctima principal, un humilde mesero que atendía a los clientes con dedicación, ha conmocionado a la comunidad. Este sector de Santa Fe registra varios homicidios este año por disputas entre bandas, lo que genera una alerta constante por el auge del microtráfico y la extorsión en la zona.
Las autoridades continúan las pesquisas para capturar a los responsables y esclarecer los vínculos con estructuras criminales transnacionales, en un esfuerzo por devolver la seguridad a este concurrido punto del centro bogotano.















