La Policía Nacional de Colombia retuvo este 19 de enero de 2026 en Bogotá a Miller Alejandro Cano Mateus, un prófugo ecuatoriano condenado a 25 años de prisión por robo calificado agravado en un violento asalto ocurrido el 7 de febrero de 2013 en el norte de Quito, que dejó como saldo la muerte del conserje Miguel Ángel Ortiz Campaña y heridas graves a un empresario coreano. La detención se produjo en respuesta a una circular roja emitida por Interpol a petición de las autoridades ecuatorianas, tras la fuga de Cano Mateus de la cárcel de Cotopaxi en septiembre de 2024.
El crimen tuvo lugar en las avenidas República del Salvador y de los Shyris, cuando tres individuos a bordo de una motocicleta azul interceptaron al empresario coreano momentos después de que este retirara dinero de un banco. Los asaltantes lo abordaron armados, le exigieron el dinero y le dispararon por la espalda, robándole 2.500 dólares. Un agente motorizado inició una persecución que llevó a los sospechosos hasta el túnel Guayasamín, donde abandonaron la motocicleta en un área de maleza, permitiendo las detenciones iniciales de Cano Mateus, Abraham Ortega y Carlos Loor.
El impacto fatal del asalto y las sentencias judiciales
El empresario sobrevivió a sus heridas tras ser atendido en el hospital Eugenio Espejo, pero el conserje Miguel Ángel Ortiz Campaña, quien acudió en su auxilio al escuchar los disparos, falleció durante su traslado médico. En su declaración, Cano Mateus admitió haber seguido a la víctima y participado en el robo. El 3 de enero de 2014, un tribunal ecuatoriano sentenció a Cano Mateus y a su cómplice Abraham Ortega a 25 años de prisión cada uno, mientras que Carlos Loor recibió 9 años. La hermana del conserje fallecido, Laura Ortiz, relató que su hermano había corrido a ayudar tras los disparos, un acto de heroísmo que le costó la vida.
Fuga reciente reactiva la búsqueda internacional
La evasión de Cano Mateus de la cárcel de Cotopaxi en septiembre de 2024 reactivó la circular roja de Interpol, que lo califica como un elemento peligroso y propenso a la fuga. Ahora, Ecuador impulsa los trámites de extradición para que cumpla el resto de su condena en territorio ecuatoriano, cerrando así un capítulo pendiente de justicia por un delito que conmocionó a Quito hace más de una década y que resalta los riesgos de la delincuencia violenta en zonas urbanas.















