En un evento público realizado este viernes 23 de enero de 2026 en Tumaco, Nariño, el presidente Gustavo Petro lanzó duras acusaciones contra el exmandatario Álvaro Uribe Vélez, líder del Centro Democrático, al responsabilizarlo de haber fomentado la violencia en Colombia a través de su política de seguridad democrática, que según Petro medía los ascensos en el Ejército con el número de muertos. Durante la intervención, el jefe de Estado rechazó esa estrategia del pasado y entregó 2.835 hectáreas de tierras erradicadas de cultivos ilícitos para que los campesinos las destinen a la siembra de alimentos, evocando episodios históricos de violencia para advertir contra la repetición de errores.
Petro rememoró la violencia bipartidista que dividía a los colombianos en liberales, identificados con el color rojo, y conservadores, con el azul, lo que dejó un saldo de 300 mil campesinos destrozados y desplazados hacia las selvas del Amazonas, el río Caquetá y Ortiguaza. En su discurso, el presidente hizo referencia a los “pescaditos de oro” de la novela Cien años de soledad de Gabriel García Márquez para ilustrar las ilusiones destructivas del conflicto, y cuestionó la reciente explosión en un laboratorio de cocaína encontrado en una zona de paz controlada por los Comuneros del Sur, grupo que opera en Nariño y se encuentra en negociaciones con el Gobierno.
Acusaciones directas contra la era Uribe
El mandatario criticó abiertamente la política de seguridad implementada durante el gobierno de Uribe, que premiaba las bajas en combate con ascensos militares, generando un ciclo de violencia que, según Petro, no debe repetirse. En el marco de la entrega de tierras, el presidente instó a no caer en divisiones estériles que han costado tantas vidas en el país.
“Los ascensos se median con muertos”
Gustavo Petro, presidente de Colombia
“300 mil campesinos destrozados simplemente porque uno se ponía algo azul y el otro se ponía algo rojo”
Gustavo Petro, presidente de Colombia
Alerta por el fentanilo y controles fronterizos
Petro también abordó la amenaza del narcotráfico moderno, enfatizando la necesidad de evitar que Colombia se convierta en ruta de tránsito para insumos de fentanilo, un opioide sintético que calificó como 35 veces más dañino que la cocaína. Ante los aranceles impuestos por el presidente ecuatoriano Daniel Noboa, instruyó intensificar los controles en las fronteras y puertos para impedir la entrada de cualquier gramo de precursores de esta droga, ya sea por vías colombianas o extranjeras. Cuestionó la presencia de laboratorios en zonas de paz, viéndolo como una traición que podría sabotear los procesos de negociación con disidencias como los Comuneros del Sur.
“¿Qué hacía un laboratorio de cocaína en una zona de paz? Eso suena a traición. Eso suena a mentira. Y lo peor que podemos hacer nosotros es engañarnos entre nosotros, creyéndonos más vivos que el otro. Entre más vivos nos creamos del otro, más muertos somos los dos”
Gustavo Petro, presidente de Colombia
“A Colombia no puede entrar un gramo de insumo de fentanilo por ningún puerto, ni colombiano ni a través de ninguna frontera con país extranjero”
Gustavo Petro, presidente de Colombia
“El fentanilo es 35 veces más malo que la cocaína”
Gustavo Petro, presidente de Colombia
“Nada sacaríamos si nos vamos del narcotráfico de la cocaína y termina el país como tránsito de insumo del fentanilo”
Gustavo Petro, presidente de Colombia
Con esta entrega de tierras en Tumaco, Petro busca consolidar un cambio de modelo hacia la producción de alimentos en antiguas zonas de cultivos ilícitos, mientras advierte sobre los riesgos de un nuevo narcotráfico letal y llama a la unidad nacional para superar las sombras de la violencia histórica impulsada por políticas como la seguridad democrática de Uribe.















