El regreso al trabajo después de las fiestas de fin de año en Colombia está provocando un aumento de estrés laboral que altera el sistema digestivo y la microbiota intestinal, según advierte la doctora Ana Isaza, psiquiatra integrativa de la Universidad del Rosario y vocera de Heel Colombia. Esta transición abrupta de las vacaciones a la rutina de oficinas genera una liberación excesiva de cortisol, bloquea el nervio vago y reduce la acetilcolina, mientras que los cambios en la dieta hacia alimentos procesados agravan el problema, modificando la flora intestinal en tan solo tres días y causando síntomas como estreñimiento, gases o diarrea.
La tensión intensa de retomar las obligaciones laborales impacta directamente el movimiento intestinal a través del sistema nervioso o por la modificación de hábitos alimenticios, donde se reduce el consumo de frutas, verduras, fibra, grasas saludables como el aceite de oliva o aguacate, y proteínas, lo que desequilibra la microbiota y provoca trastornos en la absorción de nutrientes.
La conexión entre estrés y digestión
La relación entre la mente y el intestino ha sido ampliamente estudiada, y los efectos varían de persona a persona, especialmente en este período de regreso masivo de trabajadores a las oficinas tras las celebraciones de diciembre y enero. Si no se atiende a tiempo, estos síntomas pueden volverse crónicos, por lo que es esencial consultar a profesionales para un manejo adecuado bajo supervisión.
«Si yo tengo mucha situación de estrés y empiezo a consumir este tipo de alimentos (procesados) o bebidas alcohólicas, voy a disminuir el consumo de frutas, de verduras, de fibra, de grasas buenas como el aceite de oliva o aguacate, y también voy a disminuir el consumo de proteínas, esto va a hacer que mi flora intestinal se altere y se modifique, produciendo dificultades en el tránsito intestinal.»
Doctora Ana Isaza, psiquiatra integrativa y vocera de Heel Colombia
Para mitigar estos efectos, la experta recomienda establecer rutinas claras de alimentación, evaluar hábitos diarios y priorizar el manejo del estrés, permitiendo así una recuperación óptima de la salud intestinal en el ajetreo posfestivo.















