El meteorólogo Max Henríquez presentó un análisis gráfico detallado sobre el aumento progresivo de las lluvias en Bogotá durante los últimos once años, desde 2015 hasta 2025, basado en datos del Ideam y proyecciones de modelos numéricos del CPC de la NOAA, el Instituto IRI y el Bureau of Meteorology de Australia. En su evaluación, clasificó los años en categorías de déficit, normales y exceso de precipitaciones, destacando que han prevalecido las condiciones normales o superiores, influenciadas por variables locales como el crecimiento urbano y la deforestación en la Amazonia, así como por fenómenos globales. Henríquez advirtió sobre la posible formación de El Niño en el segundo semestre de 2026, tras un primer semestre con el Pacífico en neutralidad, lo que podría alterar estas tendencias y reducir los volúmenes de lluvia en la capital colombiana.
Este incremento en las precipitaciones anuales ha generado desafíos significativos para la infraestructura de Bogotá, con aguaceros intensos que ponen a prueba el sistema de alcantarillado y vías. Las lluvias en la ciudad provienen principalmente de masas húmedas provenientes de la selva amazónica, cuya humedad se ve amenazada por la deforestación, y se observa una tendencia positiva particularmente en abril y octubre, meses históricamente más lluviosos. Sin embargo, el análisis de Henríquez no se trata de un pronóstico inmediato, sino de tendencias con reservas, recordando que eventos como El Niño suelen reducir drásticamente los volúmenes de precipitación en Bogotá.
Proyecciones climáticas con cautela
Henríquez enfatizó la necesidad de basar las predicciones para 2026 en el comportamiento del océano Pacífico, proyectado como neutral en el primer semestre y potencialmente deficitario en el segundo si se confirma El Niño. Según los modelos numéricos de los centros especializados, no se espera ni Niño ni Niña inicialmente, pero la posibilidad de un Niño posterior requiere monitoreo constante en los próximos meses.
“No podemos salir alegremente a decir que el 2026 va a llover mucho, basándonos en estos gráficos de tendencias. Para poder predecir el 2026, tenemos que recurrir a las proyecciones del comportamiento del Pacífico; va a estar neutral en el primer semestre y, posiblemente, deficitario en el segundo, si el fenómeno del Niño se forma. Esto está por confirmar en el curso de los próximos meses”
Max Henríquez, meteorólogo
El experto también aclaró que los problemas de abastecimiento de agua en Bogotá responden más a la falta de expansión en la oferta ante una demanda creciente, independientemente de las variaciones climáticas. Esta noticia se desarrolla y debe anunciarse con prudencia, sin exageraciones, mientras se observan los indicadores en el primer semestre de 2026.
“el problema de agua de Bogotá se da por falta de aumento de la oferta, ante una demanda creciente, y no por cómo se comporte el clima”
Max Henríquez, meteorólogo
“Las predicciones de los modelos numéricos de los centros especializados (CPC de la Noaa, Instituto IRI, El Bureau of Meteorology de Australia) indican que el primer semestre no habrá Niño, ni Niña, sino neutralidad en cuanto a las temperaturas superficiales del océano Pacífico. Pero también señalan que podría comenzar un Niño en el segundo semestre del 2.026. Es una noticia en desarrollo y toca anunciarla sin muchos bombos y platillos. En el curso de este primer semestre veremos”
Max Henríquez, meteorólogo
Este análisis invita a la preparación ante posibles escenarios climáticos mixtos, subrayando la importancia de integrar datos locales y globales para una gestión efectiva de los recursos hídricos en Bogotá.















