En las regiones de Tolima y Huila, Colombia, el insulso tolimense se erige como un postre tradicional emblemático, elaborado con arroz envuelto en hojas de plátano y cocido al vapor, aromatizado con panela y canela. Esta delicia campesina aprovecha el arroz local para protagonizar fiestas, reuniones familiares, desayunos y onces, destacando por su preparación meticulosa que resalta los sabores auténticos de la cocina andina.
La receta comienza lavando dos tazas de arroz blanco, que se cuece con un litro de leche entera, 500 gramos de panela raspada, una rama de canela, una pizca de sal y una cucharada de mantequilla. Una vez lista esta mezcla, se envuelve en hojas de plátano y se cocina al vapor durante una hora y media, demandando un total de dos horas entre preparación y cocción, para rendir entre ocho y doce insulsos medianos, aproximadamente diez unidades de tamaño estándar.
Textura y tradición en cada bocado
El resultado es una textura firme pero húmeda, impregnada del aroma inconfundible a canela y panela, que evoca las celebraciones familiares en estas zonas del país. Esta técnica de envolver y cocer al vapor es típica de la cocina regional andina, preservando la esencia del postre icónico que une generaciones en momentos especiales.
Variaciones creativas y consejos prácticos
Para quienes deseen experimentar, el insulso admite variaciones como la adición de coco rallado, uvas pasas, bocadillo veleño, queso fresco desmenuzado o clavos de olor molidos, enriqueciendo su perfil dulce y aromático. Se recomienda servirlo tibio o frío, ideal para porciones individuales en reuniones, y conservarlo hasta cinco días en la nevera, aunque nunca debe congelarse para evitar alterar su textura característica.















