Corte Suprema confirma condena a Edgar Ramírez por abusos sexuales a hijastra en Bucaramanga

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La Corte Suprema de Justicia de Colombia, en su Sala de Casación Penal, confirmó la condena contra Edgar Fernando Ramírez Rivera por el delito de acto sexual con menor de 14 años agravado, en concurso homogéneo y sucesivo, cometido contra su hijastra Wsdc durante más de cinco años, entre 2006 y 2011, en el barrio Girardot de Bucaramanga, Santander. El fallo de 71 páginas ratificó la sentencia del Tribunal Superior de Bucaramanga, que el 28 de marzo de 2025 revocó la absolución inicial dictada por el Juzgado Tercero Penal del Circuito Mixto de Bucaramanga el 24 de febrero de 2022. La víctima, que tenía entre 8 y 13 años durante los abusos, presentó la denuncia en 2020 tras abandonar el núcleo familiar, establecerse en otra ciudad y recibir el respaldo de su pareja.

La madre de la víctima, Piedad Díaz, presenció en dos ocasiones los abusos y optó por encubrirlos, ejerciendo chantajes emocionales, generando culpa y miedo en la menor para que guardara silencio, lo que retrasó la denuncia por temor a represalias y la normalización del silencio en el entorno familiar. Este caso ha sido calificado como uno de los más dolorosos debido al desamparo en el núcleo familiar, destacando la gravedad del silencio cómplice en la violencia intrafamiliar.

La voz de la justicia y el llamado a la protección infantil

El magistrado Gerson Chaverra, ponente del fallo, subrayó la urgencia de fortalecer las redes de protección para menores, resaltando cómo el Tribunal Superior evidenció la necesidad de romper con estos patrones de impunidad en los hogares.

«familia y (…) una sociedad que ejecuta o tolera la violencia contra sus niños, niñas y adolescentes es una sociedad sin futuro y destinada al fracaso»

Gerson Chaverra, magistrado de la Corte Suprema de Justicia

Este pronunciamiento judicial no solo impone justicia en un caso prolongado de abuso, sino que sirve como recordatorio sobre la importancia de denunciar oportunamente y erradicar la cultura del silencio que perpetúa estos horrores en entornos supuestamente seguros.

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