Trágico accidente aéreo enluta al país tras el estrellamiento de un avión Beechcraft 1900 con matrícula HK4709, operado por Satena, en el sector Curasica del municipio La Playa de Belén, en la región del Catatumbo, Norte de Santander. La aeronave, que cubría la ruta entre Cúcuta y Ocaña, se precipitó en una zona montañosa y boscosa, dejando un saldo fatal de 15 ocupantes sin sobrevivientes, entre los que se encontraban el representante a la Cámara Diógenes Quintero, electo por las curules de paz, y el candidato a la Cámara de Representantes Carlos Salcedo, junto a otros 11 pasajeros y dos tripulantes.
El Beechcraft 1900, un bimotor turbohélice presurizado equipado con motores PT6 y radar meteorológico, es conocido por su versatilidad en zonas complejas del territorio colombiano, donde alcanza velocidades máximas de 530 km/h y de crucero de 440 km/h, con una autonomía de hasta 2.000 km con tanque lleno o 1.400 millas náuticas durante 6,5 horas, y un techo de servicio máximo de 7.600 metros sobre el nivel del mar. Diseñado por Beechcraft, ahora bajo Raytheon/Hawker Beechcraft, este modelo de 19 plazas es operable por un solo piloto según normativa, aunque requiere dos, y se emplea en rutas regionales, vuelos ejecutivos, carga y operaciones militares, destacando su capacidad para pistas cortas y condiciones climáticas adversas, con una cobertura territorial del 98% de Colombia según Searca.
Investigación en curso y usos habituales de la aeronave
La Aeronáutica Civil confirmó el hallazgo de los restos de la aeronave, popular por su confiabilidad y bajo costo operativo en el segmento de aviones de 19 plazas, también utilizada por empresas como TAC Colombia, Searca y la Policía Nacional. Las autoridades mantienen una investigación activa para determinar las causas del siniestro, que podrían involucrar falla técnica, error humano u otros factores, en un contexto donde este tipo de aeronaves ha sido clave para conectar regiones remotas y de difícil acceso.
Este lamentable suceso resalta los riesgos inherentes a la aviación regional en Colombia, especialmente en áreas montañosas como el Catatumbo, y pone en el foco la necesidad de fortalecer las medidas de seguridad en rutas desafiantes, mientras las familias de las víctimas y la opinión pública esperan respuestas claras de las investigaciones en marcha.











