La subrepresentación femenina en las noticias no solo distorsiona la realidad pública, sino que limita el debate democrático. Datos de ONU Mujeres y del Proyecto de Monitoreo Global de Medios advierten un estancamiento estructural que amenaza la pluralidad informativa.
A pesar de representar aproximadamente la mitad de la población mundial, las mujeres constituyen apenas el 26 % de las personas citadas, entrevistadas o retratadas como fuentes en las noticias a nivel global. Así lo advierte el más reciente análisis del Proyecto de Monitoreo Global de Medios (GMMP 2025), el estudio más longevo sobre representación de género en los contenidos periodísticos.
La cifra, prácticamente inalterada en los últimos 15 años, confirma un estancamiento que, según ONU Mujeres, tiene implicaciones directas sobre la calidad de la democracia. Kirsi Madi, secretaria general adjunta y subdirectora ejecutiva de la entidad, señaló que cuando las voces de las mujeres están ausentes, la democracia queda incompleta, al limitarse la diversidad de perspectivas que alimentan el debate público.
Un problema estructural en las redacciones
Los datos del GMMP revelan que la invisibilidad de las mujeres no responde a una falta de experticia o liderazgo, sino a prácticas arraigadas dentro de las redacciones. Kalliopi Mingeirou, jefa de la Sección de Erradicación de la Violencia contra Mujeres y Niñas de ONU Mujeres, explicó que los medios continúan recurriendo a un conjunto reducido de fuentes, predominantemente masculinas, para explicar la política, la economía y la toma de decisiones.
Esta dinámica, sostuvo, no solo refleja la realidad, sino que la moldea, al definir qué temas importan y desde qué miradas se narran. En consecuencia, se restringe el acceso de la ciudadanía a una visión completa de los asuntos públicos.
Un déficit democrático
El GMMP concluye que la baja representación femenina en los medios configura un déficit democrático. Las mujeres siguen siendo mayormente invisibles en las historias que influyen en la opinión pública, los debates políticos y la construcción de consensos sociales.
Según Mingeirou, la exclusión sistemática de estas voces distorsiona la comprensión de fenómenos clave como la paz, la economía, la seguridad y la vida cotidiana. En un contexto de retrocesos en materia de igualdad de género, advirtió, la omisión de las mujeres en las noticias deja de ser un asunto sectorial para convertirse en un problema estructural del sistema democrático.
Violencia de género: una crisis poco visible
Uno de los puntos más críticos del informe es la cobertura de la violencia contra mujeres y niñas. Aunque este fenómeno afecta a cerca de la mitad de la población mundial, menos del 2 % de las noticias aborda esta problemática.
Esta baja visibilidad refuerza estereotipos y perpetúa el silencio alrededor de la violencia de género. Desde ONU Mujeres se insiste en que no se trata de un “tema de mujeres”, sino de una crisis social que requiere una cobertura sostenida, responsable y con enfoque en las sobrevivientes.
Más mujeres periodistas, pero sin impacto proporcional
El GMMP también evidencia una paradoja. La presencia de mujeres en las redacciones ha aumentado de manera significativa: hoy representan el 41 % de las reporteras en medios tradicionales, frente al 28 % registrado en 1995.
Sin embargo, este avance no se ha traducido en una representación proporcional en los contenidos. Para Mingeirou, alcanzar la paridad en el personal editorial es una condición necesaria, pero no suficiente, si no se acompaña de cambios en las decisiones editoriales y en las rutinas de producción informativa.
Periodismo de base: un modelo alternativo
En contraste con el panorama global, experiencias de periodismo comunitario muestran enfoques distintos. En zonas rurales de la India, la organización Khabar Lahariya ha desarrollado, desde 2002, un modelo de comunicación integrado exclusivamente por mujeres periodistas, muchas de ellas pertenecientes a comunidades Dalit, Adivasi y musulmanas.
Reportando en lenguas locales como Bundeli, Awadhi y Bhojpuri, este medio ha logrado visibilizar problemáticas ignoradas por la prensa tradicional, especialmente aquellas relacionadas con violencia, desigualdad y acceso a derechos.
Narrar desde los márgenes
Las periodistas de Khabar Lahariya han documentado casos de violencia doméstica y exclusión social aportando contexto, profundidad y comprensión social, frente a coberturas centradas únicamente en hechos aislados. El uso de idiomas locales ha permitido que las comunidades se reconozcan en las historias y accedan a información relevante para su entorno.
La adopción de herramientas digitales y del periodismo móvil ha ampliado el alcance de estas voces, fortaleciendo la autonomía económica y profesional de las reporteras, y demostrando el impacto del acceso tecnológico en contextos históricamente marginados.
Un llamado a transformar los medios
ONU Mujeres advierte que la exclusión de las mujeres en los medios no es sostenible para sociedades que aspiran a sistemas democráticos sólidos. Kirsi Madi subraya que sin una representación equitativa no hay historia completa ni debate informado.
Los hallazgos del GMMP y las experiencias de medios de base coinciden en una conclusión central: la igualdad de género en el periodismo no es una aspiración simbólica, sino una condición fundamental para la democracia, la justicia social y la construcción de sociedades más inclusivas.















