Pabellón especial de La Picota en Bogotá aloja a 50 extraditables de varios países

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En el pabellón 34 de la cárcel La Picota en Bogotá se albergan alrededor de 50 personas de diversas nacionalidades, entre ellas venezolanos, italianos, franceses, peruanos, albaneses y colombianos, a la espera de resoluciones sobre sus procesos de extradición. Este sector especial acoge a procesados internacionales acusados de narcotráfico, crimen organizado y delitos complejos, como Larry Amaury Álvarez Núñez, conocido como Larry Changa, capturado en julio de 2024, junto a figuras como Carlos Alonso Agudelo, alias El Calvo; Eduardo Cabrera, El Cura; Jesús Hugo Verdugo, Tánatos; y Alirio de Jesús Flores. Las condiciones de habitabilidad aquí superan notablemente las del resto de la prisión, con acceso a celdas equipadas y áreas recreativas dedicadas.

El pabellón cuenta con 25 celdas de cuatro metros por cuatro metros, cada una provista de camas, tanques de agua y electricidad, a las que se accede subiendo escaleras grises y húmedas. A diferencia de otras zonas de La Picota, no hay hacinamiento, dormidas en el suelo ni hamacas improvisadas; los internos disfrutan de ropa limpia, alimentación en mesas, acceso directo al sol y facilidades como cargar celulares, conservar alimentos no perecederos, agua embotellada y calzado de marcas reconocidas. Visten saco y camisa, reflejando un trato especial derivado de las implicaciones judiciales internacionales de sus casos.

Instalaciones recreativas y perfiles de los internos

Entre las comodidades destacan una cancha de microfútbol reglamentaria, tableros de ajedrez, juegos de mesa y una mesa de ping-pong, que permiten actividades recreativas ordenadas. Los perfiles de los alojados incluyen acusados de crímenes transnacionales, algunos de los cuales alegan persecución política, particularmente desde Venezuela. Esta configuración especial subraya los compromisos de Colombia en materia de cooperación judicial internacional, mientras los procesos de extradición avanzan con base en acuerdos bilaterales y multilaterales.

El pabellón 34 representa un contraste marcado con las dificultades habituales en el sistema penitenciario colombiano, priorizando la seguridad y el manejo de casos con repercusiones globales hasta que se defina su destino final fuera del país.

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