La Policía Metropolitana de Bucaramanga, en conjunto con la Sijín y el Goes, capturó a un menor de 17 años conocido como alias Julito, presunto responsable de al menos 15 homicidios en Bucaramanga, Floridablanca y otras zonas del área metropolitana de Santander. La detención ocurrió en una finca del municipio de Lebrija, cerca del aeropuerto Palonegro, tras un rastreo que utilizó un video enviado por el joven a un familiar, en el que se veían aviones a baja altura. Durante la operación, también fueron capturadas la madre y la hermana de Julito, y se incautó un arma de fuego junto con sustancias alucinógenas. El caso que precipitó su búsqueda ocurrió el 23 de enero de 2026, cuando el menor asesinó a su exnovia de manera despiadada.
Entre las víctimas más destacadas está Cynthia Valeria Espitia Argüello, de 17 años, a quien Julito mató por no querer retomar la relación, dejando heridas a su hermana Allison Valentina Espitia y a Mayra Alejandra Colmenares Amado. Fuentes policiales describen al capturado como un gatillero frío, metódico y letal, con un historial criminal que inició a los 10 años. Julito no tiene registros escolares ni deportivos, solo apariciones en informes de inteligencia, y evadió a las autoridades durante semanas moviéndose entre municipios y zonas rurales. Testigos señalan que presionaba constantemente a su exnovia y a sus hermanos tras el rechazo.
Un historial marcado por la violencia familiar y el crimen organizado
El prontuario de alias Julito incluye un doble homicidio en las zonas de El Páramo y El Caracolí, en Floridablanca, donde mató a Juan Andrés López Hernández, conocido como alias Gafas, e hirió a una mujer. Su madre es presunta líder de una red de microtráfico en El Páramo, mientras que su padre cumple condena en una cárcel de alta seguridad. Cynthia Valeria Espitia Argüello había quedado en una situación precaria tras el encarcelamiento de su padre en diciembre de 2024 y la muerte de su madre en febrero de 2025, lo que la dejó vulnerable ante las amenazas del menor.
«Mi hija solo tenía 17 años y porque no quiso volver con su exnovio, y él le arrebató la vida de manera despiadada en frente de su hermana»
Madre de Cynthia Valeria Espitia Argüello, a medios regionales
«Usted se puede imaginar cómo sería la vida de esos cuatro muchachos que quedaron solos»
Pariente de Cynthia Valeria Espitia Argüello
Este caso expone la creciente infiltración del crimen organizado en entornos juveniles de Santander, donde menores como Julito se convierten en ejecutores precisos desde temprana edad. Las autoridades continúan investigando la red familiar y las conexiones de microtráfico, con la esperanza de desmantelar estructuras que alimentan esta ola de violencia en la región.











