Banco de la República sube tasa a 10,25% e inflación 2026 a 6,3%

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En la primera reunión del año a comienzos de 2026, la Junta Directiva del Banco de la República, con base en el Informe de Política Monetaria elaborado por su equipo técnico, decidió revisar al alza la proyección de inflación para ese período hasta el 6,3 por ciento y elevar la tasa de interés de política monetaria en 100 puntos básicos, alcanzando así el 10,25 por ciento. Esta medida responde a la intensificación de las presiones inflacionarias en Colombia, impulsadas principalmente por el aumento del 23 por ciento en el salario mínimo, la emergencia económica declarada, las alzas en las tarifas de gas y un mayor dinamismo de la demanda interna.

Las proyecciones también indican que la inflación se mantendrá en 5,1 por ciento al cierre de 2025, igual que al final de 2024, mientras que para 2027 se espera que descienda al 3,7 por ciento, aún por encima de la meta del 3 por ciento. En cuanto al crecimiento económico, el banco ajustó sus estimaciones a un 2,9 por ciento para 2025, superior al 2,6 por ciento previamente proyectado; 2,6 por ciento para 2026, por debajo del 2,8 por ciento anterior; y 1,6 por ciento para 2027. Estos cambios reflejan un panorama donde la inflación ha mostrado un estancamiento tras una desaceleración inicial, con choques de oferta que no se han disipado completamente.

Factores estructurales prolongan el camino a la meta

Entre los principales factores de presión se destacan la indexación en servicios públicos y arriendos, así como la menor producción de gas natural, lo que agrava las tensiones. La demanda interna sigue creciendo por encima de la capacidad productiva del país, manteniendo la brecha del producto abierta y proyectando que se tornará negativa en 2027. Ante este escenario, el Banco de la República opta por prolongar una postura monetaria restrictiva para evitar el desanclaje de las expectativas inflacionarias y allanar un camino más largo hacia la meta del 3 por ciento, marcado por rigideces estructurales como la indexación.

Esta decisión subraya la necesidad de una política monetaria cautelosa en un contexto de incertidumbre económica, donde el equilibrio entre control inflacionario y crecimiento se presenta cada vez más desafiante para Colombia.

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