El presidente de Colombia, Gustavo Petro, lanzó un reto público al Banco de la República a través de la red social X el pasado 4 de febrero, cuestionando si la Reforma Laboral, vigente desde el 25 de junio de 2025, ha causado la pérdida de miles de empleos formales como proyecta el informe del Grupo de Análisis del Mercado Laboral (Gamla) de esa entidad. Dirigiéndose implícitamente al gerente general Leonardo Villar, Petro afirmó que, contrario a las estimaciones del banco emisor, el empleo formal no ha disminuido sino que ha aumentado desde la entrada en vigor de la reforma, desatando un debate nacional sobre sus efectos reales en el mercado laboral colombiano.
El informe técnico del Gamla alerta sobre una reducción proyectada de hasta 454.000 empleos formales en un horizonte de tres a cuatro años en su escenario central, con un rango que oscila entre 152.000 y 746.000 puestos de trabajo perdidos, lo que implicaría una caída de 2,1 puntos porcentuales en la tasa de formalidad. Entre los factores clave, se destaca un aumento en el costo laboral promedio del 3,2% al 10,7%, impulsado por el incremento del 92% en las indemnizaciones por despido, que pasan del 1,2% al 1,9% del costo laboral total, la reducción de la jornada semanal a 42 horas que afecta a 6,6 millones de asalariados con un costo adicional de 1,3 billones de pesos equivalentes al 0,7% de la masa salarial, y la transformación de 661.000 contratos de prestación de servicios, generando un sobrecosto anual de 4,6 billones de pesos o el 2,3% de la masa salarial. Además, el aumento del salario mínimo superior al 23% o 23,7% agrava estas presiones, según el análisis.
Proyecciones económicas y riesgos inflacionarios
La Reforma Laboral, aprobada en 2025, introduce cambios significativos como el predominio de contratos a término indefinido, mayores recargos nocturnos, indemnizaciones ampliadas y la jornada de 42 horas, aunque también facilita flexibilidad para cuidadores, teletrabajo, contratación de personas con discapacidad y nuevas licencias para citas médicas, escolares o el día de la bicicleta. Los empleadores deben actualizar sus reglamentos internos antes de junio de 2026 para cumplir con estas normas. En este contexto, el Banco de Bogotá proyecta que la inflación para 2026 podría escalar del 3,6% al 6,3%, aunque mitiga parcialmente los riesgos por la apreciación del peso y la baja en precios de la gasolina. El debate surge precisamente por la discrepancia entre estas proyecciones del Banco de la República y los datos actuales que muestran un crecimiento en el empleo formal.
“Pregunto al Banrep: ¿se ha excusado del desacierto teórico?; dado que se aplica la ley de la reforma laboral, pero el empleo no disminuyó sino que aumentó (sic)”
Gustavo Petro, presidente de Colombia
“no habrá ningún punto de crecimiento en la inflación (sic)”
Gustavo Petro, presidente de Colombia
Este intercambio público en redes sociales pone en el centro del escrutinio nacional el impacto real de la Reforma Laboral, equilibrando sus avances en derechos trabajadores con las advertencias sobre posibles pérdidas de empleo formal y presiones inflacionarias, en un momento clave para la economía colombiana donde los datos empíricos chocan con las proyecciones técnicas del emisor.















