En una reunión bilateral celebrada el 3 de febrero de 2026 en el Despacho Oval de la Casa Blanca, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, entregó a su homólogo estadounidense, Donald Trump, un listado con los nombres de los principales capos de la cocaína, al tiempo que reportó los resultados de un bombardeo militar en los municipios de El Tarra y Tibú, en la región del Catatumbo, Norte de Santander, que dejó siete miembros del ELN muertos y uno capturado. Esta operación, la decimocuarta de este tipo durante el gobierno Petro, involucró capacidades aéreas, tropas en tierra, la División de Aviación y Asalto Aéreo (Davaa) y la Fuerza de Tarea Vulcano, enmarcada en acciones conjuntas contra el narcotráfico y en respuesta a la violencia del ELN tras su rechazo al proceso de paz.
El general Hugo López Barreto, comandante de las Fuerzas Militares de Colombia, detalló que hombres de las tropas se encuentran desplegados en el área ejecutando maniobras ofensivas para consolidar la zona, bajo los principios del Derecho Internacional Humanitario y el respeto por los Derechos Humanos. En la operación se recuperaron doce fusiles, y se verificó previamente la ausencia de menores en el objetivo, aunque posibles heridos escaparon en grupos dispersos. Esta acción representa el primer bombardeo directo contra disidencias del Frente 33 de las FARC, lideradas por alias Carlacá y con más de 500 integrantes, contrastando con la política de Paz Total del gobierno, que hace tres años propuso un proceso de paz al ELN, rechazado con el asesinato de 200 campesinos.
Crisis humanitaria en el Catatumbo
La región del Catatumbo vive una crisis desde 2025 por enfrentamientos entre el ELN, con más de 2.000 hombres, y el Frente 33 de las disidencias FARC, dejando 166 homicidios, más de 100.000 desplazados y la desaparición de seis firmantes de paz. La reunión entre Petro y Trump superó recientes tensiones diplomáticas y enfatizó la necesidad de coordinación internacional de inteligencias policiales para capturas e incautaciones de bienes de los capos, quienes residen en ciudades de lujo fuera de Colombia.
«Los nombres de los capos de capos que he entregado a Trump no viven en Colombia y son parte de la multinacional de la cocaína. He solicitado una gran coordinación de inteligencias policiales de todo el mundo para incautar sus capitales y bienes y sus capturas en las ciudades del lujo en donde se encuentran».
Gustavo Petro, presidente de Colombia
Petro subrayó la injusticia del narcotráfico, donde los culpables viven en lujos mientras los campesinos colombianos empobrecidos son los castigados, y solicitó apoyo máximo para sustituir cultivos de coca por opciones legales con contratos a largo plazo de empresarios. Además, advirtió a quienes persistan en la violencia sin desmantelar infraestructuras de narcotráfico y oro ilícito que enfrentarán las consecuencias, aconsejando elegir la paz para una Colombia grande. La información proviene de fuentes de Presidencia y Colprensa, con créditos al Ejército Nacional y la cuenta de X de @petrogustavo.















