Pinturas rupestres en Chiribiquete y La Lindosa, Guaviare, registran humanos con megafauna hace 20.000 años

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Una investigación liderada por el biólogo e investigador del Instituto Humboldt, Carlos Lazo, junto al arqueólogo Carlos Castaño Uribe, ha demostrado que las pinturas rupestres del Parque Nacional Chiribiquete y La Lindosa en la Amazonía colombiana prueban la convivencia de humanos con megafauna extinta hace más de 20.000 años. Estos hallazgos, obtenidos mediante estudios estratigráficos de fragmentos de rocas pintadas cubiertos por material orgánico y el análisis de diez grandes murales, revelan ecosistemas antiguos y lo que los expertos denominan «cosmo-ecosistemas rupestres», conectando la arqueología, la biología y la ecología en una visión integrada del Cuaternario. Las pinturas, estimadas en más de 20.000 años de antigüedad mediante datación indirecta de carbón que alcanza hasta 10.000 años, también se encuentran en Guaviare y el altiplano Cundiboyacense, mostrando especies como mastodontes, gonfoterios, paleollamas amazónicas, mamíferos, aves, reptiles, peces e insectos en un estilo figurativo y naturalista animal-vegetal.

Los estudios interdisciplinarios han roto con la separación tradicional entre disciplinas, evidenciando cómo estas representaciones, realizadas con hematita inorgánica, registran no solo la fauna extinta sino también la cosmovisión indígena y cambios climáticos, como la disminución del 40 por ciento en las lluvias amazónicas hace 14.000 años. Previamente objeto de especulación y escepticismo, el trabajo de Lazo y su equipo ha enfrentado críticas, pero los datos estratigráficos confirman su validez, al inferir la edad de las pinturas por el carbón superpuesto en fogatas.

Desafiando el escepticismo con ciencia rupestre

Carlos Lazo ha enfrentado burlas por sus conclusiones, pero defiende la solidez de los hallazgos. «Mucha gente nos decía que veíamos marcianos, que estábamos consumiendo yagé y sacando conclusiones jaladas de los pelos», relata el investigador. Él enfatiza la necesidad de unir campos: «Tradicionalmente se ha separado la arqueología del arte rupestre, la biología y la ecología, cuando es todo lo contrario». Sobre el método, explica: «Si datamos el carbón de una fogata que está encima de una roca pintada y tiene, por ejemplo, 10.000 años, podemos inferir que la pintura es todavía más antigua». Define el concepto clave: «Cosmo, porque refleja la cosmovisión indígena; ecosistemas, porque muestra cómo era la Amazonía; y rupestre, porque está sobre la roca».

«Más del 90 % de las cuevas que he visitado con arte rupestre están huaqueadas»

Carlos Lazo, investigador del Instituto Humboldt

El riesgo actual por el huaqueo humano amenaza estos tesoros, con más del 90 por ciento de las cuevas visitadas ya saqueadas, lo que urge acciones de protección. Lazo prepara el libro «Las pinturas sí hablan», que profundizará en estos descubrimientos, mientras hallazgos recientes como una cueva ceremonial con pinturas negras en Santander amplían el panorama del arte rupestre en Colombia, reafirmando la conexión ancestral entre humanos y su entorno amazónico.

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