El presidente de Colombia, Gustavo Petro, cuestionó la eficacia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) durante su intervención en la Universidad de Georgetown, en Washington, Estados Unidos, el jueves 5 de febrero. Ante un auditorio de estudiantes y académicos, Petro propuso reformas profundas al organismo internacional fundado en 1945, como la eliminación del derecho a veto en el Consejo de Seguridad, la creación de un “Ejército de Salvación Mundial” y la subordinación del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial a una ONU reformada.
El mandatario argumentó que la ONU ha demostrado su incapacidad para responder a crisis globales como el conflicto en Gaza y los ataques en el Caribe, convirtiéndose en un “testigo mudo” de las crisis humanitarias. Petro denunció el derecho a veto de las grandes potencias que paraliza el Consejo de Seguridad y resaltó que Colombia, recién convertida en miembro de ese órgano, no puede permanecer ajena a estas fallas estructurales. Como crítico recurrente de la ONU, el presidente mencionó su conocimiento personal de una familia afectada por los ataques en el Caribe, subrayando la inoperancia de los mecanismos internacionales.
Cuestionamientos directos al sistema multilateral
En su discurso, Petro interrogó abiertamente la utilidad de la ONU y lamentó que todo lo construido por la civilización, como los tratados internacionales, el derecho internacional humanitario y las discusiones sobre los derechos humanos, no haya servido para nada en la práctica. “El genocida anda suelto, la boleta de captura no funciona, la justicia no puede operar. Lo que construimos hoy no sirve”, expresó, refiriéndose a la impunidad en conflictos actuales. Además, acusó al sistema actual de no escuchar a la ciencia, lo que agrava las respuestas inadecuadas a las emergencias globales.
“¿Para qué sirve entonces Naciones Unidas?”
Gustavo Petro, presidente de Colombia
Estas declaraciones de Petro, pronunciadas en un foro académico de alto nivel, reavivan el debate sobre la necesidad de modernizar la ONU para enfrentar los desafíos del siglo XXI, especialmente en un contexto donde Colombia asume un rol protagónico en el Consejo de Seguridad y el mundo lidia con guerras y desastres que demandan acciones concertadas y efectivas.















