El Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes de Colombia, en colaboración con la Fundación Rogelio Salmona y la Universidad Nacional de Colombia, presentó el pasado 5 de febrero de 2026 el expediente titulado “La obra de Rogelio Salmona: Contrapunto desde la arquitectura del Movimiento Moderno”, postulando cuatro emblemáticas obras del reconocido arquitecto colombiano como candidatas a la Lista de Patrimonio Mundial de la Humanidad de la Unesco. Estas incluyen las Residencias El Parque, el Archivo General de la Nación, el Edificio de Posgrados de la Universidad Nacional de Colombia y el Parque Biblioteca Virgilio Barco, todas ubicadas en Bogotá, con el objetivo de resaltar su valor universal excepcional, su enfoque humanista y su defensa del espacio público como eje de la interacción ciudadana.
Este esfuerzo conjunto, iniciado en 2021, posiciona a las cuatro obras en competencia con otras 34 propuestas internacionales, las cuales serán evaluadas técnicamente por el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos), asesor de la Unesco, durante 2027, tras una posible decisión de avance en marzo de 2026 que podría llevar a su inclusión en la 49ª sesión del Comité de Patrimonio Mundial al año siguiente. Las creaciones de Salmona transformaron el paisaje urbano de la capital mediante el uso innovador del ladrillo y el diseño de espacios destinados a fomentar la interacción social, reflejando una profunda confianza en la ciudadanía y defendiendo valores como la democracia y el uso colectivo de los espacios urbanos, según destaca el ministerio en su anuncio oficial.
Obras que dialogan con la historia y la naturaleza
Entre los proyectos destacados de Rogelio Salmona figuran también el Eje Ambiental en la Avenida Jiménez de Quesada, el Parque de la Independencia, las Torres del Parque, el Edificio de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, el Museo de Arte Moderno de Bogotá y el Edificio El Museo, que ejemplifican su visión arquitectónica única, donde las curvas asfaltadas de la Avenida Jiménez invocan en silencio el sepultado río San Francisco —o Vicachá, como lo llamaron los muiscas, significando el resplandor del agua en la oscuridad—, integrando historia, naturaleza y vida urbana en un contrapunto al Movimiento Moderno.
“una profunda confianza en la ciudadanía y defienden valores como la democracia y el uso colectivo de los espacios urbanos”
Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes de Colombia
“las curvas asfaltadas de la Avenida Jiménez de Quesada invocan en silencio el sepultado río San Francisco, o como lo llamaron los primeros habitantes de Bogotá (los muiscas), Vicachá, que quiere decir el resplandor del agua en la oscuridad”
Rogelio Salmona, arquitecto, citado por la Fundación Rogelio Salmona
Esta postulación no solo celebra el legado de Salmona, sino que subraya el compromiso de Colombia por preservar su patrimonio arquitectónico contemporáneo, abriendo la puerta a un reconocimiento global que podría inspirar futuras iniciativas de conservación en el país.















