El Hospital Universitario Méderi en Bogotá suspendió la atención regular a los afiliados de Nueva EPS tras el vencimiento de su contrato el 18 de diciembre, extendido hasta el 31 de enero por solicitud de la aseguradora, limitando los servicios solo a urgencias y dejando sin consultas externas, procedimientos, exámenes ni programas especializados para pacientes con VIH, en medio de una crisis que afecta a miles en el país, con mayor impacto en Bogotá e Ibagué.
Esta medida, derivada de la ausencia de un nuevo acuerdo contractual y pagos pendientes a las IPS, ha dejado desatendidas a más de dos mil personas en Bogotá y entre 400 y 500 en Ibagué, sumándose a nueve IPS afectadas en total, mientras que Nueva EPS acumula cinco mil 900 quejas por medicamentos no entregados en el último trimestre de 2024; pese a ello, el hospital mantiene atención normal para afiliados de otras EPS, ARL y convenios empresariales.
Protestas y riesgos para la salud de pacientes con VIH
Los afectados, liderados por Néstor Álvarez, vocero de pacientes de Alto Costo, exigen la intervención inmediata de la Defensoría del Pueblo, la Procuraduría y la Contraloría ante el colapso en la gestión de Nueva EPS, que concentra el mayor número de pacientes con VIH en Colombia; las negociaciones para un nuevo contrato están en curso, pero la realidad golpea con cancelaciones de citas en los primeros días de febrero.
«Hoy los programas están cerrados, no hay atención y nadie da la cara. Ayer, en la mesa por la vida, Nueva EPS aseguró que el problema estaba solucionado, pero la realidad es otra»
Néstor Álvarez, vocero de pacientes de Alto Costo
La interrupción de tratamientos como los retrovirales conlleva riesgos graves, incluyendo infecciones severas, discapacidades, muertes y un aumento en la transmisión viral, agravando una crisis nacional que pone en jaque la continuidad de la atención en salud para los más vulnerables.















