Luis Gilberto Murillo, excanciller de Colombia y actual candidato presidencial, jugó un rol clave en la facilitación de la llamada telefónica del 9 de enero de 2026 entre los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump, así como en la reunión oficial del 3 de febrero de ese año en la Casa Blanca. A través de una diplomacia silenciosa iniciada desde octubre de 2025, Murillo estableció contactos con iglesias, empresarios y congresistas cercanos al mandatario estadounidense, incluyendo al pastor Ramiro Peña, guía espiritual de Trump. Esta mediación también incluyó una reunión preparatoria de cuatro horas la noche del 2 de febrero en un lugar no especificado, con la participación del embajador colombiano en Estados Unidos, Daniel García-Peña Jaramillo.
El objetivo principal de estos encuentros fue disminuir las tensiones previas entre los gobiernos de Colombia y Estados Unidos, abordando temas como el narcotráfico, la energía y visiones divergentes sobre estos problemas. En la reunión preparatoria, el pastor Ramiro Peña obsequió a Petro una Biblia marcada con su nombre y lideró una oración, elementos que marcaron el tono de la diplomacia. Días después, Petro conversó directamente con Murillo sobre los resultados de estos diálogos.
Diplomacia silenciosa y resultados fructíferos
Murillo describió el proceso como una iniciativa discreta que conectó con figuras influyentes alrededor de Trump, lo que permitió un cambio de enfoque por parte de Estados Unidos, ahora más dispuesto a escuchar y dialogar con Colombia, incluso sobre temas como la sustitución de cultivos ilícitos. La reunión oficial en la Casa Blanca se centró en encontrar puntos en común más allá de las diferencias civilizatorias e históricas, enfatizando la libertad como nexo unificador.
“Esto se inició con diplomacia silenciosa desde octubre del año pasado, contactando a iglesias, empresarios y congresistas cercanos al presidente de los Estados Unidos”
Luis Gilberto Murillo, excanciller
“(Sentí) confusión alrededor de la realidad que acontece, por ejemplo, en problemas como el narcotráfico, como la energía, líneas diferentes, indudablemente, de ver el problema, algunas agresivas, otras, más posiblemente construibles entre todos; nos agarramos de eso: que hoy nos junta lo que nos separa (…). Podemos ser muy diferentes civilizatoriamente hablando, históricamente hablando, pero lo que nos junta es la libertad”
Gustavo Petro, presidente de Colombia
El rol de Murillo fue confirmado por su equipo de prensa a Infobae Colombia y destacado por el propio excanciller como fructífero en el pódcast de Luis Carlos Vélez, donde subrayó el nuevo diálogo abierto de Washington hacia Bogotá.
“Hay un cambio de enfoque de Estados Unidos escuchando a Colombia, dialogando”
Luis Gilberto Murillo, excanciller
Estos eventos representan un avance significativo en las relaciones bilaterales, superando fricciones pasadas y abriendo vías para colaboraciones constructivas en desafíos compartidos.















