La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) ha anunciado que la Luna alcanzará su fase de cuarto menguante el próximo lunes 9 de febrero de 2026, seguida de la luna nueva el martes 17 de febrero de 2026, según su calendario lunar oficial. Este fenómeno será visible en todo el mundo, con el cuarto menguante emergiendo alrededor de la medianoche y poniéndose cerca del mediodía, mientras que la luna nueva saldrá y se ocultará junto al Sol, ofreciendo un espectáculo celeste accesible para observadores de cualquier latitud.
Durante esa semana, la distancia de la Luna a la Tierra variará desde los 390.976 kilómetros iniciales hasta los 403.546 kilómetros finales, reflejando su órbita elíptica no perfectamente circular. El tiempo de revolución orbital alrededor de nuestro planeta es de 27,3 días, aunque el ciclo completo de luna nueva a luna nueva se extiende a 29,5 días, lo que determina el ritmo de estas transformaciones lunares.
Detalles de las fases y observación ideal
En el cuarto menguante, solo se verá la mitad de la porción iluminada de la Luna desde la Tierra, presentando una silueta que en el hemisferio norte aparece con la media luna hacia la izquierda, mientras que en el sur se invierte hacia la derecha. La luna nueva, por su parte, ocurre cuando nuestro satélite se posiciona entre la Tierra y el Sol, ocultando completamente su cara iluminada y creando condiciones óptimas para la observación de estrellas y cuerpos celestes en un cielo particularmente oscuro. Cabe destacar que la rotación de la Luna sobre su propio eje coincide exactamente con su período orbital alrededor de la Tierra, lo que siempre nos muestra la misma cara.
Relevancia histórica y cultural
Históricamente, el calendario lunar ha sido fundamental para marcar fechas religiosas, festividades, actividades agrícolas y de pesca en diversas culturas alrededor del globo. Aunque las fases son idénticas en todos los continentes, la percepción visual varía según el hemisferio, enriqueciendo su simbolismo universal. Para los habitantes de Manizales y el Eje Cafetero, estas fechas representan una oportunidad perfecta para conectar con el cielo nocturno, ya sea a simple vista o con telescopios aficionados, en un recordatorio de la majestuosidad del cosmos que nos acompaña.















