En un paso que podría paralizar el suministro de energía en varias zonas de Santander, 556 trabajadores afiliados al Sindicato de Trabajadores de la Energía Eléctrica de Colombia (Sintraelecol) de la Electrificadora de Santander (ESSA) aprobaron este sábado 7 de febrero de 2026, mediante votación en asamblea general, el inicio de una huelga que potencialmente afectaría a más de 6.000 usuarios de energía eléctrica. La decisión se tomó en las subdirectivas sindicales de Bucaramanga, Socorro, San Gil, Barrancabermeja y Barbosa, con la presencia de delegados del Ministerio del Trabajo, y de los 681 trabajadores convocados, la mayoría respaldó esta medida extrema.
La votación, que registró 556 votos a favor, establece un plazo máximo de 10 días para notificar la «hora cero» tanto a la empresa como al Ministerio del Trabajo, momento en que se activaría la huelga. Esta acción responde a demandas como ajustes salariales conforme al salario mínimo legal, respeto a la progresividad laboral, cumplimiento de los acuerdos colectivos firmados en 2023 y mejoras en las condiciones de seguridad y salud, especialmente en trabajos de alto riesgo. Las cinco subdirectivas sindicales adoptaron la decisión de manera unánime, impulsada por reiterados incumplimientos laborales por parte de ESSA.
Fracaso en negociaciones y medidas del Gobierno
El anuncio llega tras el fracaso en la etapa de negociación directa entre ESSA y Sintraelecol, lo que ha escalado las tensiones laborales en la región. Apenas el martes 3 de febrero de 2026, el Ministerio del Trabajo decretó medidas preventivas y cautelares contra la empresa por presuntas presiones que vulneraban el derecho a la huelga de los trabajadores, en un intento por salvaguardar este derecho fundamental.
La situación genera profunda preocupación entre las autoridades y la comunidad, dado que se trata de la prestación de un servicio público esencial como el suministro de energía eléctrica, vital para miles de hogares, comercios e industrias en Santander. Mientras se espera la notificación formal, tanto la empresa como el sindicato mantienen canales abiertos, aunque la incertidumbre sobre el impacto en los más de 6.000 usuarios afectados domina el panorama actual.















