Nueve embalses superan 90% de capacidad e inician descargas en Antioquia, Valle del Cauca y Córdoba

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Varios embalses en Colombia han alcanzado o superado su capacidad máxima debido a las intensas precipitaciones de las últimas semanas, lo que ha obligado a activar descargas controladas para prevenir riesgos estructurales. XM, operador del mercado energético, junto con la Administración de Urrá, reportan que nueve de los 24 embalses principales superan el 90 por ciento de su capacidad, mientras tres están prácticamente llenos. En particular, el embalse de Urrá en Córdoba superó el 100 por ciento a comienzos de febrero, con picos cercanos al 109 por ciento, tras cerrar abril de 2024 con solo el 30 por ciento. Estas descargas preventivas se dirigen principalmente al río Sinú, afectando regiones como Antioquia, Valle del Cauca y el Caribe, donde los niveles son los más altos, en contraste con las zonas Centro y Oriente que se mantienen por debajo del 75 por ciento.

Las precipitaciones continuas han superado los promedios históricos, generando aportes hídricos diarios que rompieron récords, lo que pasa de niveles bajos a registros sin precedentes en cuestión de meses. Empresas generadoras insisten en que estas descargas son obligatorias por razones técnicas, no discrecionales, para salvaguardar la infraestructura y evitar desbordamientos mayores.

Debate por la gestión hídrica y críticas presidenciales

Los pronósticos del Ideam indican que las lluvias podrían persistir durante el primer trimestre del año, lo que generaría descargas más frecuentes y avivaría el debate sobre la gestión de recursos hídricos y eléctricos. Estas medidas preventivas representan riesgos para comunidades aguas abajo, especialmente en el río Sinú, donde los vertimientos impactan directamente a los campesinos.

“Todo vertimiento que se hace desde Urrá sobre el río Sinú y sobre los campesinos es la prolongación de un crimen ambiental. Tuvieron embalses llenos y energía prácticamente gratuita, pero no la usaron para bajar los precios. En cambio, contrataron generación a gas, diez veces más costosa, y ahora descargan el agua contra la vida del campesinado”

Gustavo Petro, presidente de Colombia

Esta situación resalta las tensiones entre la generación hidroeléctrica y la protección ambiental, cuestionando decisiones pasadas sobre el uso de energía abundante mientras se optaba por alternativas más costosas, y pone en el centro del debate nacional la necesidad de una mejor planificación ante fenómenos climáticos extremos.

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