98% de colegios privados en Colombia opera por debajo de su capacidad

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En Colombia, el 98% de los colegios privados opera por debajo de su capacidad instalada, con uno de cada cinco funcionando a menos del 50% de ocupación, según revela el informe Educación en Cifras elaborado por la firma Mattilda. Este análisis, liderado por José David Tena Gascón, country manager de la compañía, expone una crisis estructural en el sector educativo privado derivada de un déficit crónico de matrículas que amenaza la sostenibilidad financiera de estas instituciones en todo el país, incluyendo ciudades pequeñas.

Desde 2020, más de 800 colegios privados han cerrado sus puertas, mientras que la tasa de natalidad continúa en picada: en 2024 se registraron apenas 453.901 nacimientos, un 35% menos que los 715.453 de 2008 y un 12% inferior a los del año anterior. Solo el 24% de los colegios reportó un crecimiento significativo en el número de estudiantes, con un 13% de estos avances concentrados en ciudades pequeñas, en contraste con el resto que mantuvo o redujo su alumnado. Entre las principales causas de retiro de estudiantes destacan la incapacidad de pago de las familias, con un 53%, y los cambios de residencia o ciudad, que representan el 42%.

Una crisis más allá de lo económico

El informe de Mattilda subraya que este fenómeno no se limita a factores económicos coyunturales, sino que responde a una desdimensionamiento del sistema educativo frente a la demanda real, agravada por la disminución sostenida en la natalidad y una gestión deficiente en lo financiero por parte de muchas instituciones, lo que incrementa el riesgo de cierres a corto y mediano plazo, especialmente para los colegios de menor tamaño.

«El problema no es sólo cuántos estudiantes hay, sino cómo está dimensionado el sistema frente a la demanda real. Aunque los factores económicos influyen, no explican por sí solos la magnitud de la situación. Hoy el reto es estructural: muchos colegios han priorizado lo pedagógico y han dejado de lado la gestión económica, cuando ambos son igual de necesarios para asegurar su sostenibilidad.»

José David Tena Gascón, country manager de Mattilda

Frente a este panorama, el sector privado enfrenta la urgencia de equilibrar la excelencia pedagógica con estrategias financieras sólidas para evitar un colapso mayor, en un contexto donde la baja natalidad proyecta un futuro aún más desafiante para la educación en Colombia.

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