En vísperas del Día de San Valentín, las estafas en aplicaciones de citas como Tinder y Bumble han aumentado significativamente debido al repunte de usuarios impulsado por la presión social y el deseo de compañía, lo que ha facilitado la proliferación de perfiles falsos generados con inteligencia artificial por parte de ciberdelincuentes. Estos estafadores crean relaciones emocionales ficticias para generar confianza en sus víctimas, aprovechando el pico de actividad que se registra cada año antes del 14 de febrero en plataformas digitales.
La industria de las apps de citas experimenta un crecimiento anual del 7,6% entre 2023 y 2030, según Grand View Research, lo que atrae a más usuarios pero también a oportunistas que buscan explotar la vulnerabilidad emocional en esta época. Los perfiles falsos, alimentados por imágenes producidas con IA, presentan a menudo rasgos poco naturales que pueden servir como señal de alerta, aunque los delincuentes logran bajar la guardia de las víctimas en momentos de mayor emotividad.
Contexto post-pandemia y limitaciones de las medidas de seguridad
Esta tendencia se consolidó tras la pandemia de covid-19, cuando el confinamiento impulsó el uso de estas plataformas, y cada febrero se observa un notable repunte de nuevos usuarios. Aunque las aplicaciones han implementado verificaciones como selfies en vídeo y fotos de documentos de identidad, estas medidas no han logrado frenar por completo la creación de perfiles fraudulentos, permitiendo que los estafadores continúen su modus operandi.
Las autoridades y expertos en ciberseguridad recomiendan a los usuarios extremar la precaución durante San Valentín, verificando siempre la autenticidad de los perfiles y evitando compartir datos personales sensibles ante cualquier indicio de irregularidad, para disfrutar de la fecha sin caer en trampas digitales.















