El Instituto Nacional de Salud reportó 436 casos de mordeduras de serpientes venenosas en Colombia durante los dos primeros meses de 2026, un incremento que ha activado una alerta sanitaria para garantizar el abastecimiento de suero antiofídico y fortalecer las medidas de prevención ante la temporada de lluvias. Esta cifra preliminar supera las expectativas basadas en los datos de 2025, año en el que se registraron 5.374 accidentes ofídicos a nivel nacional, con 38 fallecimientos, de los cuales 4.055 incidentes y 25 muertes ocurrieron hasta la semana epidemiológica 40.
Las regiones más afectadas en 2025 incluyeron Antioquia con 622 casos, Norte de Santander con 359, Cesar con 330, Córdoba con 309, Vaupés con 58 y Guaviare con 100, patrones que se mantienen en 2026 con mayor exposición en zonas rurales durante faenas agrícolas, agravada por el agua estancada de las precipitaciones. Más del 60% de las víctimas son hombres rurales dedicados a actividades agropecuarias, y las especies responsables corresponden principalmente a Bothrops, conocida como mapaná, que causa más del 60% de los envenenamientos, seguida de Viperidae como la cascabel y Micrurus o coral, en un país con 300 especies de serpientes de las cuales el 18% son peligrosas.
Medidas urgentes de prevención y tratamiento
El INS urge a las entidades territoriales a asegurar el suministro de suero antiofídico polivalente, producido anualmente en volúmenes de entre 20.000 y 30.000 viales, así como antiveneno anticoral, con precios de referencia de 478.000 pesos por caja de dos viales de 10 ml para el polivalente y 417.000 pesos por caja de un vial de 10 ml para el anticoral. Estas entidades pueden adquirirlos contactando al teléfono (601) 220 7700 extensiones 1580 o 1292, o al correo comercializacion@ins.gov.co, cumpliendo con la obligación legal de disponer de estos insumos vitales recomendados por la Organización Mundial de la Salud, cuya atención oportuna reduce drásticamente la mortalidad.
Para prevenir estos accidentes, el INS recomienda el uso de botas de caucho, pantalones largos y guantes en zonas de riesgo, advirtiendo contra prácticas peligrosas como el uso de torniquetes, succionar el veneno o remedios caseros. Esta tendencia ascendente en la temporada de lluvias subraya la necesidad de vigilancia reforzada en departamentos como Antioquia, Norte de Santander, Cesar, Córdoba, Vaupés, Guaviare y Bolívar, protegiendo así a las comunidades rurales más expuestas.















