La Personería de Medellín formuló cargos disciplinarios contra el médico Luis Fernando Herrera Pinto, adscrito a la ESE Metrosalud, por presunto acoso sexual y laboral cometido durante sus servicios en la red pública de salud de la ciudad. Los hechos ocurrieron mientras Herrera Pinto ejercía como docente de una médica interna, e incluyen interrogatorios personales sobre su vida íntima, intentos de besos y abrazos por la espalda, así como observaciones sobre su apariencia física. Esta falta fue calificada como gravísima y dolosa, y el proceso ya fue remitido al área de Decisión Disciplinaria para investigar si configura una transgresión legal con posibles sanciones.
Yenny Serna, personera delegada, explicó que se trata de un cargo único derivado de conductas que podrían constituir acoso sexual, activando el protocolo interno de la administración pública para abordar estos casos en el sistema de salud local. El procedimiento garantiza los derechos procesales tanto de la víctima como del denunciado, en un esfuerzo por analizar detalladamente los hechos y asegurar el cumplimiento de la norma.
“Se formuló un cargo único, ya que con su actuar el funcionario pudo haber incurrido en una falta disciplinaria al desplegar conductas constitutivas del tipo penal de acoso sexual”
Yenny Serna, personera delegada
Sacerdote condenado por abuso sexual a menor evade justicia y actúa en Perú
En un caso que revela graves fallas en la ejecución de sentencias, el sacerdote Mauricio Galibello Medina, condenado en 2011 por el Juzgado 32 de Conocimiento de Bogotá a 13 años y 4 meses de prisión por acceso carnal abusivo con un menor de 14 años, ha evadido la captura durante más de 15 años. El abuso ocurrió en 2009 contra un niño de 9 años, agravado por la condición de Galibello como religioso y docente, pero tras la audiencia final de sentencia huyó a inicios de 2012 y se acogió en una iglesia anglicana en Trujillo, Perú, donde opera como reverendo diácono participando en ceremonias con contacto directo con menores, al menos hasta 2023 según confirmaciones de Noticias Caracol.
La madre de la víctima ha sostenido una batalla judicial desde 2009 para lograr el cumplimiento de la pena, denunciando la impunidad del sacerdote quien nunca se presentó a la audiencia final. La jueza del caso destacó la perturbación mental causada al menor y la falta de respeto por parte del condenado, omitiendo su supuesta vocación religiosa y rol educativo que exigía mayor protección hacia los niños.
“Todavía sigo con el caso, pero no, no pasa nada”
Madre de la víctima
“En el 2009, un cura abusó de mi hijo. Yo hice la denuncia, en el 2012. Una, ¿una qué? Una condena de trece años, cuatro meses. Hasta ahí la fiscalía me acompañó, hasta cuando hubo la condena”
Madre de la víctima
“Él está allá como quien dice: «Yo no hice nada, aquí no pasó nada». Lo veo dando la hostia, dictando la palabra de Dios, rodeado de niños. Entonces, la verdad, siento una tristeza muy grande, ¿ves? Porque… ¿dónde está la justicia?”
Madre de la víctima
“Sin importar de que se trataba de un niño de nueve años de edad y que desarrolló en aquel una notable perturbación mental, por lo que reflejó una ausencia de valores, pues no le importó ni sintió el menor respeto ni compasión para con la víctima o la sociedad”
Jueza, Juzgado 32 de Conocimiento de Bogotá
“Omitiendo que era un sujeto de quien se esperaba, por su condición y supuesta vocación religiosa, un mayor respeto por los niños, máxime si se considera que también se desempeñaba como docente”
Jueza, Juzgado 32 de Conocimiento de Bogotá
Estos casos subrayan la urgencia de mecanismos más efectivos para prevenir el acoso y abuso en entornos de salud y religiosos, protegiendo a las víctimas y asegurando que las condenas se cumplan sin excepciones.










