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El gol que valió el partido

Por ESTEBAN JARAMILLO OSORIO

A la espera de Junior, reflexiones sobre un valioso empate.

El Once arañó otro punto, sin convencer. Buscó pero no encontró el futbol perdido, el deseado.

Sonrió al final con un gol solitario, inesperado, que valió la tarde y maquilló el resultado, como consecuencia de las variantes del Arriero Herrera, quien rastreó soluciones, con desespero y algo de retardo.

Sus relevos, Navarro, Gómez, Quiñones y Zapata, con toques finos, vaselina en la asistencia y clase en la definición, abrieron el camino de la igualdad al entrar en escena.

El empate tapó los errores. Con jugadores lentos, excedidos, predecibles y con la vida caótica en cercanías del área. Solo dos remates a puerta, tuvo.

Con Beltrán en la cancha regaló un tiempo. Con Tomás García, su relevo, encontró equilibrio. Con Dayro, inadaptado esta vez al espacio de maniobra, el Once jugó en desventaja.

El gol en contra, como ocurre siempre, fue consecuencia de la confusión defensiva. Ante el remate final, todos fuera de la acción, sin la presión requerida o con errores infantiles como el de Kevin Cuesta, quien cabeceó mal perfilado y con indecisión.

Se acostumbra el Once a complicar los partidos accesibles, por sus continuos errores, muchos de ellos impropios de futbolistas profesionales.

Comprometido en esfuerzos individuales, al Once, sin Niche Sánchez en la conducción, le cuesta la pelota, no la aguanta, la pierde con facilidad, pese al interés por integrarse al juego de conjunto de Jader Quiñones y la importancia que aporta Deinner, en la maniobra ofensiva, como válida alternativa.

Las debilidades en el juego están identificadas, con especial énfasis en la definición. Nadie explica porque el Once embiste, pero se ahoga al ingresar al área. Muchas horas de trabajo y poca evolución.

Buenas serían las explicaciones, del porqué los fichajes llegaron fuera de forma. En el caso particular de Rodallega, condicionado por la gravedad de su lesión.

Aunque ya no está, mucho de este panorama tiene como responsable al gerente dimitido, Felipe Gutiérrez.

El Once Caldas marcha invicto, pero no conecta con el público porque a sus futbolistas no los respaldan los indicadores de rendimiento. Esto, tarde o temprano, tiene su costo, si no hay una mejoría en rendimiento y resultados. Es lo esperado frente a Junior y Tolima, rivales que esperan.

PD Adres Roa ya hizo futbol. El Niche y Tamayo vuelven contra Junior. Por definir un defensa central. En la agenda el uruguayo Joaquín Varela.

Columna de opinión

Las opiniones expresadas en las columnas de opinión son de exclusiva responsabilidad de su respectivo autor y no representan la opinión editorial de La Veintitrés.

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