El Gobierno de Colombia, con el respaldo del Departamento de Estado de Estados Unidos a través de su oficina StateINL/INL, ha iniciado un programa piloto de erradicación de cultivos ilícitos de coca utilizando drones equipados con glifosato en el departamento del Cauca, con el municipio de Argelia como prioridad. El ministro de Justicia encargado, Andrés Idárraga, el general Ricardo Sánchez, director de Antinarcóticos de la Policía, y el alcalde de Argelia, Osman Guaca, han sido figuras clave en este anuncio. La iniciativa fue informada inicialmente el 6 de enero por Sánchez y ratificada por la Embajada de Estados Unidos el viernes 13 de febrero, con operaciones que comenzarán este mismo mes. Los drones operarán a una altura máxima de 1,5 metros en una modalidad terrestre, precisa y quirúrgica, contando con el aval ambiental de Pecat y Anla, y busca revertir el récord de 253.000 hectáreas de cultivos ilícitos reportadas por la ONU en 2023, al tiempo que reduce los riesgos para policías y soldados en zonas controladas por grupos armados.
Esta medida responde a la necesidad de superar los resultados limitados de la erradicación manual y voluntaria, que han expuesto a los operativos a graves peligros, como el ataque a un helicóptero en 2025 que dejó 12 policías fallecidos y la emboscada en la vereda Los Toros, en Antioquia, el 21 de agosto de 2025, donde murieron 13 miembros de la Policía Antinarcóticos a manos del frente 36 del Estado Mayor Central de las disidencias, liderado por alias Calarcá, por quien Estados Unidos ofrece una recompensa de cinco millones de dólares. Las operaciones se realizarán bajo reserva por razones de seguridad, con notificación anticipada a los alcaldes una vez autorizadas ambientalmente, y no requerirán consulta previa en territorios apartados de comunidades.
Una erradicación precisa y con respaldo ambiental
El programa incluye un plan de manejo ambiental con siete programas específicos, un plan de contingencias y otro de abandono y restauración final, diseñado para prevenir, controlar y mitigar posibles afectaciones. Idárraga enfatizó que no se trata de una fumigación aérea masiva, sino de una intervención quirúrgica, comparable a una acupuntura, que ingresa de manera precisa a los lugares objetivo para minimizar riesgos. Esta innovación surge tras la suspensión de la aspersión aérea con glifosato ordenada por la Corte Constitucional en 2015 debido a preocupaciones por riesgos cancerígenos y sanitarios, y marca la reanudación de la coordinación bilateral con Estados Unidos después de tensiones diplomáticas, incluyendo la descertificación y sanciones al presidente Gustavo Petro.
“esta tecnología podría cambiar las reglas del juego: menos cultivos de coca, más seguridad en Colombia, menos drogas letales en las calles estadounidenses y más vidas salvadas”
Departamento de Estado de EE.UU., cuenta oficial en X (@StateINL)
“no es una decisión aérea, no es masiva, será quirúrgica, como de acupuntura, va a entrar a unos lugares de manera muy precisa, lo cual controla cualquier tipo de riesgo”
Andrés Idárraga, ministro de Justicia encargado
“el plan de manejo ambiental de las actividades de intervención a cultivos ilícitos consta de siete programas, un plan de contingencias y uno de abandono y restauración final; su objetivo es prevenir, controlar y mitigar posibles afectaciones en estas tareas”
general Ricardo Sánchez, director de Antinarcóticos de la Policía
De esta forma, el uso de drones promete menos exposición para el personal policial y militar, un control más preciso del glifosato y un impacto significativo en la reducción de la producción de drogas, fortaleciendo la seguridad en regiones como el Cauca y contribuyendo a la lucha antinarcóticos a nivel hemisférico, según fuentes como el tuit oficial de StateINL, reportes de EFE por Mauricio Dueñas Castañeda y las Fuerzas Militares.















