Kardyn Daniel Montilla Baquero, el principal acusado por la Fiscalía General de la Nación a través de la fiscal de la Unidad de Vida en Bogotá, admitió su culpabilidad en ocho ataques violentos contra mujeres ocurridos entre abril y diciembre de 2024 en zonas boscosas y despobladas de Ciudad Bolívar, al sur de la capital. Entre estos delitos se encuentra un feminicidio agravado, acceso carnal violento, hurto calificado, extorsión, acceso abusivo a un sistema informático y falsedad personal, con la aceptación de cargos registrada de manera libre y voluntaria durante una audiencia reciente, mientras espera el fallo judicial para el próximo mes de marzo.
El ahora procesado atraía a sus víctimas mediante engaños con falsas ofertas laborales como modelos, prometiendo pagos de hasta cuatro millones de pesos, para luego llevarlas a áreas aisladas donde las sometía a agresiones sexuales, golpes, robos y extorsiones, culminando en un caso con la asfixia de Catalina Leyva, cuya última víctima fue localizada sin vida el 8 de noviembre de 2024 en un potrero cercano al sitio de su captura. De los ocho ataques admitidos, uno resultó en feminicidio y los siete restantes involucraron agresiones sexuales acompañadas de hurto y extorsión, con doce sobrevivientes que han reconocido públicamente los hechos y una estimación de cerca de cincuenta mujeres posiblemente afectadas, ante lo cual la Fiscalía planea ampliar la acusación por otros ocho hechos en los próximos días.
La investigación que destapó el patrón criminal
La pesquisa inició con la desaparición de Catalina Leyva tras una supuesta entrevista laboral falsa, donde una imagen enviada desde su celular sirvió como pista clave para ubicar el cuerpo y capturar a Montilla Baquero en las inmediaciones del potrero, involucrando a su familia, al Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía y múltiples testimonios que revelaron un patrón delictivo desde abril de 2024. El acusado permanece privado de la libertad en una cárcel, su pareja sentimental también ha sido detenida y persiste el temor por la existencia de más víctimas no denunciadas.
“Esa imagen que ella alcanzó a enviar nos da un pie, un punto cero para de ahí en adelante nosotros cogernos de ahí”
Luis Leyva, padre de Catalina Leyva
“Denuncien. Eso es un monstruo. Eso es una persona que no puede estar en la calle”
Luis Leyva, padre de Catalina Leyva
Este caso subraya la importancia de la denuncia oportuna y la colaboración entre autoridades y familias para desarticular redes de violencia de género, en un contexto donde la Justicia busca justicia ejemplarizante para prevenir futuros abusos en la capital colombiana.















