En un ataque que conmocionó al norte de Bogotá, el empresario arrocero Gustavo Aponte, también conocido como Germán Andrés Aponte Fonnegra o Gustavo Andrés Aponte Fonnegra, y su escolta Luis Gabriel Gutiérrez Garzón, un exagente de la Policía Nacional, fueron asesinados a tiros por un sicario vestido de traje este 11 de febrero a las 3:38 de la tarde. El crimen ocurrió en la esquina de la calle 85 con carrera Séptima, una zona comercial concurrida, justo cuando salían de un gimnasio rumbo al parqueadero. El atacante, camuflado entre los trabajadores de oficinas con vestimenta formal, disparó al menos cuatro veces con una pistola de nueve milímetros antes de huir por la misma ruta que un testigo que trotaba y presenció el hecho.
Las hipótesis iniciales apuntan a exigencias extorsivas vinculadas a la actividad empresarial de Aponte, quien había recibido amenazas previas y podría estar relacionado con redes de oficinas de sicarios. Gutiérrez, retirado de la Policía Nacional en 2021, compartía con Aponte no solo viajes de trabajo, sino también una profunda espiritualidad; ambos mantenían una amistad de más de quince años con figuras como Héctor Tobo, a quien Aponte había invitado el día anterior, 10 de febrero, a un rosario y cena. Aponte era un apasionado del ciclismo, la natación y el triatlón, hábitos que lo llevaron a ese gimnasio fatal.
Investigación en marcha y patrón de impunidad
La Policía Nacional, junto con el Sijín y la unidad de homicidios, ya analiza videos de seguridad, testimonios y la ruta de fuga del sicario en esta zona que recuerda el asesinato de Hernán Franco en el mismo sector, donde los autores intelectuales permanecen impunes. Este caso encaja en un patrón de oficinas de sicarios, donde los materiales son condenados pero los mandantes quedan en la sombra. El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, convocó una reunión extraordinaria con la Policía Metropolitana y calificó el ataque como milimétrico, subrayando que hechos como este rompen la confianza de la ciudad.
“Hechos como este no solo acaban vidas, sino que rompen la confianza de toda una ciudad, y quienes los cometen deben saber que todas las capacidades estarán dirigidas a capturarlos”
Carlos Fernando Galán, alcalde de Bogotá
La noticia del doble homicidio llegó a Héctor Tobo a través de María Carolina Hoyos en la clínica Santa Fe, quien le informó de la tragedia. Tobo, amigo cercano de Aponte durante más de quince años, expresó su dolor con un mensaje de perdón y oración por los responsables, recordando las lecciones de no albergar odio ni resentimiento que compartían.
“Yo oro por esas personas que hicieron esto. Es lo que nosotros aprendimos y justamente lo aprendimos con Gustavo, a no sentir odio en el corazón, a no pensar desde el resentimiento, porque eso es lo que tal vez está impactando nuestra patria, a no hablar desde las heridas, sino todo lo contrario”
Héctor Tobo, amigo de Gustavo Aponte
Este asesinato expone nuevamente la vulnerabilidad de empresarios en Bogotá ante el sicariato selectivo, mientras las autoridades prometen desplegar todos los recursos para esclarecer el crimen y desmantelar las redes detrás de él.















