La Dirección General Marítima (Dimar) emitió una alerta preventiva por el riesgo de inundaciones en comunidades costeras del Pacífico colombiano, entre el 16 y el 23 de febrero, debido al fenómeno conocido como marea alta «puja» o marea de sizigia, coincidente con la Luna Nueva. Este evento provocará un ascenso pronunciado del nivel del mar y un aumento en la intensidad de las corrientes marinas, con el pico de riesgo previsto para el 20 de febrero, afectando principalmente los departamentos de Cauca, Chocó, Nariño y Valle del Cauca, con énfasis en áreas como Bahía Solano en Chocó, Guapi en Cauca, Juanchaco en Buenaventura y Tumaco en Nariño.
Durante el día de mayor alerta, el 20 de febrero, se esperan niveles del mar excepcionalmente altos, alcanzando los 3,86 metros en Bahía Solano a las 5:58 p.m., 4,63 metros en Buenaventura a las 6:27 p.m. y 3,77 metros en Tumaco a las 6:07 p.m. El riesgo se intensifica particularmente durante la marea descendente en zonas bajas, donde este fenómeno genera afectaciones recurrentes. En paralelo, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) ha reportado en la región Caribe 113.641 hectáreas afectadas en Córdoba y un total de 236.442 hectáreas en toda la región al 9 de febrero, activando herramientas como el Copernicus EMS y el International Charter, que desde el 7 de febrero ha proporcionado 152 productos satelitales para monitoreo.
Medidas de respuesta y apoyo
La Gobernación del Cauca distribuyó 5.000 kits de ayuda humanitaria y 26 toneladas de insumos para mitigar posibles impactos. La Ungrd complementa el esfuerzo con imágenes satelitales ópticas y de radar, en resoluciones que van desde 50 centímetros hasta 100 metros, destinadas a delimitar con precisión las áreas inundadas. Este pronóstico oficial previo al período de riesgo subraya la importancia de la preparación en estas zonas vulnerables.
Recomendaciones para la población
Dimar insta a la comunidad a asegurar las embarcaciones, evitar actividades marítimas durante los picos de marea alta y seguir estrictamente las indicaciones de las autoridades locales. Estas medidas buscan minimizar los riesgos en un contexto de vulnerabilidad costera agravada por fenómenos naturales predecibles pero de gran impacto.















