El presidente de Colombia, Gustavo Petro, rechazó categóricamente la posibilidad de rebajar el salario mínimo para 2026, pese a las proyecciones de inflación del Banco de la República del 6,4 por ciento divulgadas por el economista Camilo Rey, y calificó dicha medida como una «estupidez nacional». En una publicación reciente en su cuenta de la red social X, Petro defendió el aumento del salario mínimo a dos millones de pesos, incluido el auxilio de transporte, aprobado mediante el Decreto 1469 de 2025, que representa un incremento del 23,7 por ciento y marca el mayor avance real en la historia del país desde 1986.
La respuesta del mandatario surgió directamente ante el análisis de Rey, basado en datos del Banco de la República y el Dane sobre la evolución del salario mínimo real desde 1986, en un contexto marcado por la suspensión provisional del decreto por parte del Consejo de Estado el pasado 13 de febrero de 2026, debido al incumplimiento de los requisitos establecidos en la Ley 278 de 1996, como la inflación, la productividad y el PIB. Petro enfatizó que, aun con la inflación pronosticada, este crecimiento salarial impulsaría la producción nacional, la riqueza y la productividad, posicionándolo como un hito histórico.
Posición firme ante el fallo judicial
El presidente Petro ha manifestado que acatará el fallo del Consejo de Estado, aunque no reducirá el porcentaje de aumento y planea escuchar a los grandes empresarios para ajustar la medida. Esta postura se enmarca en un amplio debate nacional entre la justicia social, orientada a reducir la desigualdad, y los riesgos de presiones inflacionarias que podrían afectar la competitividad empresarial, según las advertencias del economista Rey y las proyecciones oficiales.
«Sería una estupidez nacional rebajar el salario vital».
Gustavo Petro, presidente de Colombia
«Aun con una inflación del 6.4% como pronostica el Banco de la República, el crecimiento de los salarios sería el más grande de la historia y marcaría un cambio hacia mayor producción nacional y, por esta vía, mayor riqueza y aumento de la productividad».
Gustavo Petro, presidente de Colombia
La medida, revisada judicialmente, subraya las tensiones económicas del país, donde el equilibrio entre el poder adquisitivo de los trabajadores y la estabilidad macroeconómica se convierte en el eje de la discusión pública, con implicaciones directas para millones de colombianos dependientes del salario mínimo.















