El presidente de Colombia, Gustavo Petro, propuso este fin de semana un salario mínimo móvil con ajustes dinámicos basados en la inflación y el costo de vida, luego de que el Consejo de Estado suspendiera provisionalmente el decreto que establecía un aumento del 23,7 por ciento para 2026. Esta medida surge en medio de la crisis generada por la decisión judicial del 13 de febrero de 2026, que frenó el incremento del salario mínimo vital, inicialmente fijado en dos millones de pesos mensuales. Petro, quien asumió la presidencia en 2022 y culminará su mandato en 2026, anunció un decreto transitorio para acatar la orden del alto tribunal, mientras convoca a la Comisión de Concertación Tripartita el próximo 16 de febrero, con el fin de analizar la situación junto a sindicatos y gremios económicos. El ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, respalda esta iniciativa que busca garantizar el poder adquisitivo de los trabajadores mediante ajustes referenciados en indicadores del Dane y la canasta familiar básica, alineados con las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
El contexto de esta propuesta se enmarca en la necesidad de cubrir las necesidades básicas de los trabajadores y sus familias, ante los cambios macroeconómicos y la persistente inflación que afectan el país. Petro hizo un llamado a una movilización nacional para el 19 de febrero, instando a la ciudadanía a respaldar estas reformas laborales que priorizan la equidad social en Colombia.
Propuesta de salario mínimo móvil para reducir desigualdades
La iniciativa del salario mínimo móvil implica reemplazar la actualización anual tradicional por mecanismos dinámicos que respondan en tiempo real al costo de vida, con el objetivo explícito de elevar el salario vital a 2.155.000 pesos mensuales, superando así la brecha actual de pobreza laboral. En la Comisión de Concertación, participarán representantes del Gobierno nacional, centrales obreras y los principales gremios económicos, quienes debatirán fórmulas para indexar el salario a variables como la canasta familiar y la inflación reportada por el Dane, promoviendo así una reducción sostenida de las desigualdades sociales tal como lo establece la OIT.
“Si queremos cerrar la brecha ahora, el salario mínimo vital debería ser de 2.155.000 pesos mensuales”
Gustavo Petro, presidente de Colombia
Esta propuesta representa un giro significativo en la política laboral del Gobierno Petro, que busca no solo cumplir con la orden judicial mediante un decreto transitorio, sino sentar las bases para un modelo salarial más justo y adaptable, en un momento clave para el diálogo social en Colombia.















