Gremios y políticos critican declaraciones de Petro y Jaramillo sobre muerte de niño hemofílico en Pitalito, Huila

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Fuertes reacciones han generado las declaraciones del presidente Gustavo Petro y el ministro de Salud, Guillermo Jaramillo, sobre la muerte de Kevin Acosta, un niño de siete años con hemofilia que falleció el 13 de febrero de 2026 en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital la Misericordia en Bogotá, tras una caída mientras montaba bicicleta en Pitalito, Huila. El menor, quien no recibía su medicación Emicizumab desde el 12 de diciembre de 2025 debido a fallas en el suministro por parte de Nueva EPS, fue inicialmente atendido en el Hospital Departamental San Antonio de Pitalito y luego remitido a la capital, pero con retrasos en la autorización del traslado denunciados por su madre, Katherine Pico. Durante el Consejo de Ministros de la noche del 16 de febrero de 2026, ambos funcionarios sugirieron que la responsabilidad recaía en la familia por no prevenir riesgos en actividades físicas, lo que desató críticas de gremios médicos, políticos de oposición y especialistas.

La hemofilia de Kevin implicaba una deficiencia en el factor de coagulación VIII o IX, requiriendo medicación profiláctica dos o tres veces por semana, además del Emicizumab cada 28 días para una vida más normal. Sin embargo, el déficit en el suministro de este medicamento esencial exacerbó su condición, llevando a complicaciones fatales tras el accidente. Especialistas como el médico hematooncólogo pediatra Agustín Contreras, de la Fundación Cardioinfantil, han enfatizado que lo más importante es la combinación de medidas preventivas con la aplicación oportuna del factor, y que niños con hemofilia pueden montar bicicleta si reciben su medicación y usan protecciones como cascos y rodilleras, evitando solo deportes de contacto.

Declaraciones que avivaron la polémica

En el Consejo de Ministros, el presidente Petro afirmó que “si a un niño hemofílico no se le deja subir a la bicicleta, tiene menos riesgos”, mientras que el ministro Jaramillo señaló que “Kevin llegó a un hospital público en Huila después de un accidente desafortunado porque montó en bicicleta” y añadió que “a un hemofílico hay que restringirle ese tipo de situaciones”. Estas palabras reabrieron el debate sobre la responsabilidad estatal versus familiar en enfermedades crónicas, con la oposición y gremios cuestionando el colapso del sistema de salud bajo las EPS y el gobierno actual.

“Por los Kevin Arley de Colombia: No @GA_Jaramillo, no @petrogustavo, la culpa no es de la madre del niño como ustedes sugieren. Un paciente hemofílico puede llevar una vida normal si recibe OPORTUNAMENTE su medicación. No hay disculpa posible, no hay enfoques alternativos. No hay prevención que valga si el sistema de salud está arruinado”

Médicos de Colombia

Críticas de la oposición y expertos

Políticos como el candidato presidencial David Luna acusaron directamente: “A Kevin lo asesinó la ideología, lo mató la arrogancia de este gobierno, perdón pero esto se tiene que decir con claridad”. La senadora Paloma Valencia exigió humanidad al presidente, recordando que “los niños juegan y montan bicicleta” y que la pregunta clave es por qué no recibió su medicamento a tiempo, no por qué se cayó. María Fernanda Cabal, también senadora, denunció que “Kevin, niño de solo 7 años, murió esperando desde diciembre un medicamento para tratar su hemofilia, que no le despachó Nueva EPS”, y criticó la actitud de los funcionarios como miserable. Otras voces como las de la congresista Katherine Miranda, Jennifer Pedraza, Andrés Forero, Lina María Garrido y Daniel Briceño se sumaron a las condenas, ampliando el espectro de rechazo a las declaraciones oficiales.

El caso de Kevin Acosta pone en evidencia las grietas del sistema de salud colombiano, donde retrasos en autorizaciones y suministros de medicamentos esenciales para enfermedades crónicas como la hemofilia continúan cobrando vidas infantiles, impulsando un llamado urgente a la reforma y mayor accountability del Estado.

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