Prófuga 11 años por homicidio en Plaza España de Bogotá condenada a 34 años

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Julia Andrea Rubiano, quien utilizó los alias María Rubiano y María Cardona durante once años de fuga, fue recapturada recientemente en Bogotá y condenada a 34 años y tres meses de prisión por el homicidio de su expareja, perpetrado hace once años en la Plaza España, en el centro de la capital. El crimen ocurrió ocho días después de que la víctima supuestamente agrediera físicamente a su hijo de 12 años, en un forcejeo bajo los efectos del alcohol donde Rubiano atacó con una patecabra, un arma cortopunzante. Inicialmente capturada minutos después por testigos que alertaron a la Policía, pasó un mes y ocho días en la cárcel El Buen Pastor antes de obtener prisión domiciliaria, la cual violó para huir.

La relación con su expareja, que duró apenas dos meses, estuvo marcada por el alcoholismo y la agresividad de ambos. Rubiano alegó que actuó en defensa propia y de su hijo tras sufrir agresiones físicas. Su recaptura se vinculó a un robo de celular, lo que derivó en su identificación real y el proceso judicial definitivo. Madre de cinco hijos, perdió la custodia de dos menores que fueron entregados a Bienestar Familiar, y actualmente cumple su pena en soledad, lavando ropa para otras internas sin recibir visitas.

Un pasado de adversidades

Desde su infancia, Julia Andrea Rubiano enfrentó el abandono materno por alcoholismo, vivió en la calle, consumió pegante y cometió robos para sobrevivir, complementando con trabajos informales como limpiar vidrios para sostener a sus cinco hijos. Su historia, narrada en el pódcast Conducta Delictiva, refleja una vida de marginación que culminó en el fatídico encuentro en la Plaza España.

Declaraciones de la condenada

«Por mi hijo sí doy hasta la vida y por él estoy pagando acá si me toca».

Julia Andrea Rubiano

«Cuando vi a mi hijo… ahí fue cuando me llené de mucha rabia y dije: ‘es la vida de mi hijo, la mía o la de él’».

Julia Andrea Rubiano

«Se me pasó una sombra negra por los ojos… cuando él llega y se pone la mano acá y me dice: ‘María, me…’, yo me asusté y salí corriendo».

Julia Andrea Rubiano

«Yo no lo quería hacer… lloro y le pido a Dios que me perdone, que yo no soy nadie para quitarle la vida a nadie».

Julia Andrea Rubiano

En el juicio, su abogado inicial recomendó no aceptar cargos, pero Rubiano pidió perdón a sus hijos y a la familia de la víctima, atribuyendo el acto al alcohol. Este caso resalta las complejidades de la violencia intrafamiliar y las consecuencias de una vida marcada por la pobreza y el consumo de sustancias en Bogotá.

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