Sharick relata maltratos infantiles por padres en Engativá, Bogotá

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Sharick, una mujer de 29 años, reveló en el pódcast «Vamos Pa’ Eso» el intenso maltrato físico y psicológico que sufrió desde su infancia a manos de sus padres en el sector Engativá de Bogotá. Su madre, rectora de un colegio en la capital, y su padre, quien abandonó el hogar cuando ella tenía seis años, la sometieron a golpes, amenazas con cuchillos, exposición a pornografía y un abandono emocional que incluyó obligarla a cuidar de su hermano menor desde los once años, en medio de un entorno familiar marcado por peleas constantes y condiciones insalubres en la vivienda.

La casa donde creció Sharick era un lugar de horror, con goteras por todas las paredes, gusanos, moscas y hasta gatos muertos en el tejado, mientras sus padres se pasaban el día peleando. Su padre consumía pornografía frente a ella y sus hermanos, y su madre, ausente por fiestas interminables, se burlaba cuando Sharick expresaba ideas suicidas, exacerbando el daño psicológico con humillaciones y manipulación. A los once años, tras la muerte de su hermano menor por cáncer, ella asumió sola sus cuidados, en un hogar donde la violencia física derivaba en autolesiones y el abandono la empujó a salir a la calle, exponiéndola a mayores riesgos.

De la oscuridad a la sanación

Sharick describió cómo su madre nunca estuvo presente, dejándola a cargo de todo, mientras el padre mantenía un contacto obligado por razones legales hasta hoy. A pesar de las secuelas de esta violencia intrafamiliar, ella ha emprendido un camino de recuperación gracias a la terapia, que califica como salvavidas esencial con acompañamiento psicológico. Actualmente, trabaja como modelo webcam, tarotista, en limpieza energética y estudia para guarda de seguridad, además de rescatar animales callejeros desde Villavicencio, donde ha salvado entre once y quince, y ahora cuida de tres perros y tres gatos.

«La casa donde yo vivía con ellos era llena de goteras, el agua caía por todas las paredes, era llena de gusanos, de moscas, aparecían gatos muertos en el tejado, ellos se la pasaban peleando todos los días, todo el día».

Sharick

«Mi papá, pues él siempre fue adicto a la pornografía, él veía eso delante de nosotros».

Sharick

«La que lo cuidaba era yo. Mi mamá nunca estuvo presente porque siempre fue una mujer de mucha fiesta».

Sharick

«Ella siempre se burlaba de mí, cada vez que yo decía que me quería quitar la vida, ella se burlaba más».

Sharick

En su relato, Sharick enfatiza la importancia de la terapia para superar tales traumas y lanza un mensaje firme contra la impunidad: «La plata no justifica todo lo que han hecho, no justifica todas las humillaciones. Algún día todo el mundo se va a dar cuenta que no es así. La mentira no va a durar para siempre». Su historia expone las profundas secuelas de la violencia familiar y el poder transformador de la sanación personal.

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