La suspensión del suministro de emicizumab, un medicamento vital para pacientes con hemofilia A, iniciada desde diciembre de 2025, ha causado la muerte de Kevin Acosta, un menor de siete años diagnosticado con esta condición, y pone en riesgo a más de 50 pacientes en Colombia afiliados a Nueva EPS y otras entidades intervenidas por el Gobierno. Esta interrupción se debe a trámites administrativos y contractuales derivados de la intervención de Nueva EPS por la Superintendencia Nacional de Salud desde abril de 2024, agravada por deudas y falta de reportes económicos de la entidad.
En Nueva EPS, al menos 40 pacientes han quedado sin acceso al fármaco, mientras que en Manizales se reportan más de 63 mil medicamentos represados para sus afiliados. Las cifras del sector salud revelan un aumento alarmante de casos: en enero de 2025 se registraron 389 nuevos casos de coagulopatías, un incremento del 14,08%, con hemofilia A subiendo un 43,86% y hemofilia B un 31,25%. Además, Nueva EPS acumuló 14.603 quejas en un año, incluyendo 5.000 entre noviembre de 2025 y enero de 2026, y la Defensoría del Pueblo atendió 1.100 casos en los primeros 20 días de ese mes.
El impacto del emicizumab en la vida de los pacientes
El emicizumab, un anticuerpo monoclonal biespecífico aprobado en Colombia desde 2018 e incorporado al Plan de Beneficios de Salud por la Resolución 2808 de diciembre de 2022 para casos de hemofilia A severa, se administra de forma subcutánea cada semana, cada dos semanas o cada 28 días, actuando como un puente en la cascada de coagulación. Sergio Robledo, presidente de la Liga Colombiana de Hemofílicos, explicó que «el tratamiento tradicional es inyectar la proteína Factor VIII, pero algunos pacientes desarrollan inhibidores que destruyen esa proteína externa. El emicizumab reemplaza esa función y se aplica de forma subcutánea. Así, un paciente severo vive como si fuera un hemofílico leve». Ensayos clínicos han demostrado que permite alcanzar cero sangrados anuales en pacientes severos, aunque su combinación con aPCC puede causar complicaciones trombóticas graves, y su efecto residual dura hasta seis meses, lo que resalta los riesgos de hemorragias graves, hospitalizaciones de emergencia y otras complicaciones por su interrupción.
«Por un trámite de oficina se paralizó un tratamiento vital que los pacientes llevaban años recibiendo con normalidad.»
Sergio Robledo, presidente de la Liga Colombiana de Hemofílicos
«No queremos más casos así.»
Sergio Robledo, presidente de la Liga Colombiana de Hemofílicos
La situación expone problemas estructurales en el sistema de salud colombiano, particularmente en entidades intervenidas como Nueva EPS, donde la falta de continuidad en tratamientos esenciales amenaza vidas y genera un llamado urgente a resolver estos fallos administrativos para evitar más tragedias como la de Kevin Acosta.















