Youtuber italiano entrevista sicarios en El Paraíso, Ciudad Bolívar, Bogotá

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El youtuber italiano Zazza, conocido por su canal The Wild Project en YouTube, relató una experiencia estremecedora al convivir e entrevistar a sicarios en una llamada «oficina de sicarios» ubicada en El Paraíso, barrio de Ciudad Bolívar en Bogotá. En este lugar, observó mesas repletas de pistolas, balas y hierba, rodeado de ocho personas que operaban con total naturalidad en medio de una zona marcada por calles sin pavimentar y chabolas destrozadas. Zazza documentó estas dinámicas de violencia para mostrar la realidad de los conflictos en barrios marginales de la capital colombiana.

El periodista urbano contactó inicialmente a unos chicos de la zona, posiblemente raperos o artistas locales, quienes le hablaron de estas «oficinas». Expectante, Zazza imaginó un espacio con ordenadores y estructura formal, pero se topó con un ambiente mega tétrico. En su video, detalla cómo los sicarios le explicaron la mecánica de sus encargos: un precio común de unos trescientos euros por víctima, que sube a veinte mil si se trata de un político; bastaba con una foto y una dirección para que la persona desapareciera en tres, cuatro o cinco días.

Indiferencia letal y tensiones crecientes

En la primera oficina, los sicarios mostraron una indiferencia emocional abrumadora, sin rastro de remordimiento, y la mayoría pidió anonimato con sus rostros pixelados, excepto dos que se mostraron sin pudor. «Qué va, me da igual. Esto es mi barrio, es mi zona», declararon estos dos entrevistados ante la cámara. Días después, en otra zona de Bogotá igual de deteriorada, la situación escaló: los hombres sacaron armas largas con silenciadores, revelando una organización mucho más profesional. Allí surgieron tensiones, como una extorsión por un móvil perdido de Zazza, lo que intensificó el peligro.

«Ahí me cagué muy fuerte» / «ahí no vuelvo más»

Zazza, youtuber de The Wild Project

El perfil predominante de estos sicarios es de frialdad: la mayoría ejecuta órdenes sin disfrutar el acto, impulsados por la necesidad en sus barrios. Tras publicar el video, las repercusiones fueron inmediatas: una semana después, uno de los entrevistados desapareció; tres o cuatro meses más tarde, el otro fue apresado, con titulares en medios locales culpando directamente a Zazza por exponerlos. «Me pongo en contacto con unos chicos, que no me acuerdo si eran raperos o artistas de la zona, y me dicen: ‘Mira, hay algo que se llama aquí oficina de sicariato’. Digo: ‘Oficina…’ Me imagino que entro y no sé, hay ordenadores y cosas así», relató el youtuber, quien enfatizó: «unos trescientos euros» por encargo común, «si quieres ya matar a un político, igual te necesita veinte mil» y «Ellos simplemente necesitan una foto y una dirección y en tres, cuatro, cinco días desaparece». «En la otra zona unos días después y empiezan a sacar esta vez armas largas, con silenciadores… Eran muchísimo más organizados», agregó.

«Qué va, me da igual. Esto es mi barrio, es mi zona»

Dos sicarios entrevistados

Esta incursión de Zazza pone en evidencia las profundas fisuras de la violencia en las periferias bogotanas, donde las «oficinas de sicariato» operan a la luz del día, alimentando un ciclo de muerte que trasciende fronteras y alerta sobre la necesidad de intervenciones urgentes en estos focos de conflicto urbano.

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