Juicio en California por derechos del dembow involucra a J Balvin, Karol G y 160 artistas

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En un caso que podría redefinir el futuro del reggaetón, la Corte Federal de California avanza hacia una fase decisiva en el juicio iniciado en 2021 por los productores jamaicanos Cleveland Browne, conocido como Clevie, y el fallecido Wycliffe Johnson, alias Steely, contra más de 160 artistas latinos incluyendo a J Balvin, Karol G, Maluma, Bad Bunny, Shakira, Sebastián Yatra, Manuel Turizo y Feid. Bajo la dirección del juez federal André Birotte Jr., el proceso entra en su etapa clave entre finales de 2025 y febrero de 2026, evaluando un posible juicio sumario o la preparación para un jurado, tras decisiones en 2024 que rechazaron intentos de desestimación.

La demanda acusa a los artistas de copiar, samplear o reproducir sin autorización el patrón rítmico del instrumental «Fish Market» de 1989, que sirvió de base para el icónico «Dem Bow» de Shabba Ranks y se ha convertido en el corazón del dembow en el reggaetón. Se revisan similitudes en más de 1.800 canciones, centradas en el bombo constante y la caja sincopada, cuestionando si este ritmo es una obra protegida por derechos de autor o un elemento cultural no monopolizable. Las defensas argumentan que los derechos de autor cubren melodías y letras, no ritmos básicos considerados como un lenguaje musical común con raíces en tradiciones afrocaribeñas como la habanera.

Artistas y canciones bajo la lupa

Entre las tracks específicas citadas figuran éxitos como «Ginza», «Bobo» y «Safari» de J Balvin; «Tusa» y «Provenza» de Karol G; el catálogo temprano y colaboraciones de Maluma; y «Chantaje» de Shakira, junto a numerosas producciones desde los años 90 que han impulsado el género a nivel global.

«Si los demandantes lograran monopolizar el ‘ritmo’ del dembow, es altamente probable que los costos de licenciamiento se incrementen».

Camila López, abogada asociada en Holland & Knight

El veredicto podría implicar regalías retroactivas, la cesión de porcentajes de ganancias futuras y la renegociación de créditos en miles de producciones de reggaetón, alterando drásticamente la industria musical latina que ha convertido este ritmo en su sello distintivo desde finales de los 90.

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