Fedegán descartó categóricamente que las exportaciones de carne sean la causa del aumento de precios en Colombia, atribuyéndolo en cambio a un mayor consumo interno y distorsiones en la oferta nacional, en directa respuesta al presidente Gustavo Petro. José Félix Lafaurie, presidente de la federación, junto con Óscar Cubillos Pedraza, director de Planeación y Estudios Económicos, presentaron cifras del 2025 que muestran exportaciones de carne por 30.456 toneladas a 29 países, un incremento frente a las 24.769 toneladas de 2024, pero un volumen insignificante comparado con la producción nacional cercana al millón de toneladas. Este posicionamiento surge ante las declaraciones de Petro, quien vinculó el alza de precios a las exportaciones e incluso mencionó la posibilidad de suspenderlas.
Los datos revelan un crecimiento en el sacrificio de bovinos cercano al 7% durante 2025, impulsado por una mayor demanda interna ligada a un mejor ingreso disponible, especialmente en el primer semestre, mientras los precios de la carne subieron un 9,6%, contrastando con el modesto 0,68% de 2024. Las exportaciones de ganado en pie alcanzaron 227.429 animales, por debajo de los 238.600 del año anterior, y el inventario ganadero nacional se redujo de 30.057.019 a 29.702.709 cabezas, con una disminución de 354.310 animales, particularmente en regiones como Arauca, donde se perdieron 31.453 bovinos. Esta caída se asocia al contrabando hacia Venezuela en zonas limítrofes como Córdoba y Arauca, así como a la actividad clandestina, lo que genera una desaceleración en la oferta formal sin relación con el comercio exterior.
Cifras que desmienten la correlación
Fedegán enfatiza la falta de correlación histórica entre exportaciones y precios internos, destacando que el sector enfrenta desafíos como una tasa de cambio de $3.600 que resta competitividad frente a Brasil, el principal exportador mundial. Además, el salario mínimo aumentará más del 23% en 2026, lo que podría influir en la dinámica de consumo. Lafaurie subrayó que el repunte en el sacrificio bovino evidencia una demanda interna robusta, no un desabastecimiento por ventas al exterior.
“El sector está intentando exportar con una tasa de cambio a $3.600, que le resta competitividad a Colombia frente a otros actores importantes como Brasil, que es el principal exportador hoy en día”
José Félix Lafaurie, presidente de Fedegán
“El presidente a veces no tiene el rigor debido para analizar las cosas. Colombia está inmersa en una economía que funciona bajo las reglas del libre mercado. Lo que se exporta es muy pequeño en comparación con la producción que se deja para el consumo interno”
José Félix Lafaurie, presidente de Fedegán
En este contexto, Óscar Cubillos Pedraza explicó que cuando los precios se perciben altos, los consumidores reducen compras, lo que impacta a los frigoríficos y, finalmente, a los productores. Fedegán propone robustecer los sistemas de registro y trazabilidad ganadera para combatir el contrabando y la informalidad, medidas que podrían estabilizar la oferta sin afectar el mercado libre.
“Lo que sí es cierto es que el sacrificio creció cerca de 7 % el año pasado, señal de que hubo mayor demanda interna. Ese repunte estuvo impulsado por un mejor ingreso disponible durante buena parte del año, especialmente en el primer semestre”
José Félix Lafaurie, presidente de Fedegán
“Al final, es tan poco lo que se exporta que una cosa no tiene nada que ver con la otra. Es decir, las exportaciones de carne no tienen nada que ver con el incremento del precio interno”
José Félix Lafaurie, presidente ejecutivo de Fedegán
“Cuando el consumidor percibe que el precio es muy alto, reduce la compra. Eso disminuye la demanda de los frigoríficos por novillos y termina impactando al productor”
Óscar Cubillos Pedraza, director de Planeación y Estudios Económicos de Fedegán
Esta respuesta de Fedegán busca aclarar el debate nacional sobre los precios de la carne, insistiendo en que las verdaderas presiones provienen del consumo interno y las distorsiones locales, no de las exportaciones que representan una fracción mínima de la producción.















