París, Francia. Colombia recibió este 19 de febrero de 2026 la invitación oficial para convertirse en el miembro número 33 de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), en un hito anunciado por el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, junto al director ejecutivo de la organización, Fatih Birol. Este paso culmina un proceso de adhesión iniciado en 2021, que incluyó un robusto fortalecimiento institucional, la creación de una Comisión Intersectorial mediante el Decreto 1505 de 2022 y la implementación del Programa de Restricción de la Demanda (PRD).
El ingreso a la AIE responde a la necesidad de Colombia de reforzar su seguridad energética y avanzar en la transición hacia fuentes limpias, alineándose con la meta nacional de alcanzar cero emisiones netas para 2050. Durante los cinco años del proceso, el país consolidó su sistema de información energética a través de la Unidad de Planeación Minero Energética (Upme), integrando estadísticas previamente dispersas sobre carbón, gas y minerales, lo que facilitó el acceso a mecanismos de cooperación en crisis, asistencia técnica y una mejor percepción ante inversionistas en renovables.
Beneficios clave y exenciones especiales
Como exportador neto de petróleo, Colombia queda exenta inicialmente de reportar reservas estratégicas equivalentes a 90 días de importaciones, una obligación estándar para otros miembros. El PRD, por su parte, permite reducir hasta un 10% el consumo energético en situaciones de crisis severa, mediante un manual que detalla diez medidas específicas. Estos avances posicionan al país en un rol estratégico dentro de la AIE, fundada en 1974 tras la crisis del petróleo y enmarcada en la OCDE, con énfasis en la seguridad energética y la transición limpia.
«Colombia ha demostrado compromiso con la sostenibilidad y la cooperación internacional, y que su incorporación fortalece la capacidad colectiva para enfrentar los desafíos energéticos y climáticos».
Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE
La adhesión no solo alinea a Colombia geopolíticamente con economías avanzadas, sino que abre puertas a colaboraciones globales para mitigar riesgos energéticos, en un contexto donde la demanda de asistencia técnica y la atracción de inversiones en energías renovables serán prioritarias para el país sudamericano.















