Cinco estudiantes hospitalizadas por intoxicación con clonazepam en colegio de San Gil

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Cinco estudiantes de entre 14 y 16 años del colegio San José de Guanentá en San Gil fueron hospitalizadas tras ingerir pastillas de clonazepam, un medicamento psiquiátrico controlado, dentro de las instalaciones del plantel educativo. El incidente fue notificado a las autoridades la tarde del 18 de febrero, y las menores recibieron atención de urgencia en el Hospital Regional de San Gil, donde se confirmaron casos de intoxicación que derivaron en graves alteraciones de comportamiento.

De las cinco afectadas, tres presentaron autolesiones tras consumir las pastillas, lo que obligó a su remisión inmediata a centros de salud mental para un cuidado especializado. Los síntomas observados incluyeron desorientación, llanto incontrolable, gritos, golpes, agresividad y un estado similar al sonambulismo, según relatos de familiares. Víctor Chaparro, subsecretario de Salud de San Gil, confirmó que se identificaron cinco estudiantes entre las edades de 14 y 16 años que ingresaron al servicio de urgencias por intoxicación por medicamentos.

Acceso irregular a sustancias controladas genera alarma

El clonazepam, una benzodiazepina utilizada para tratar convulsiones, ansiedad y ataques de pánico, requiere prescripción médica estricta debido a sus riesgos de dependencia, abstinencia grave e interacciones letales con opioides o alcohol. Las autoridades han activado notificaciones al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y a la Comisaría de Familia, mientras se investiga el origen y suministro de las pastillas, atribuidas a factores externos y a la circulación de drogas en el entorno del colegio, conocida localmente como «olla».

“Es un medicamento de uso exclusivo psiquiátrico y no puede ser vendido sin prescripción. Ya tenemos las primeras consecuencias de que factores externos fueron quienes suministraron este medicamento a las estudiantes”

Víctor Chaparro, subsecretario de Salud de San Gil

Custodio Velásquez, veedor ciudadano, detalló la gravedad del caso al explicar que a raíz del consumo, tres niñas fueron remitidas a centros de salud mental porque se cortaron y, por motivos psiquiátricos, necesitaron traslados para atención profesional especializada. Un padre de una de las afectadas describió el estado de su hija: “Está como sonámbula, llora, grita, da golpes, se pone agresiva. La van a llevar para atención en salud mental”.

“A raíz de eso, tres niñas fueron remitidas a centros de salud mental porque, tras consumir las pastillas, se cortaron y por psiquiatría tuvieron que ser trasladadas para recibir un cuidado más especializado en manos de profesionales”

Custodio Velásquez, veedor ciudadano

Este suceso ha encendido las alertas en la comunidad educativa y sanitaria de San Gil por el fácil acceso de menores a sustancias controladas en las inmediaciones de los planteles, subrayando la urgencia de medidas preventivas contra la presencia de drogas en entornos escolares.

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